
Y el arzobispo toledano encantado con el maricón drogata, al que le había dado todo en la diócesis, mientras que odiaba y perseguía a sacerdotes que tendrían defectos, ¿Cerro no los tiene?, pero que al lado de los del sorprendido por la Guardia Civil, en escandaloso camino de una orgía con tres chaperos,o eso dicen algunos, y los del firmante de cartitas enamoradas, por supuesto que no en sentido literal, en los que el arzobispo odia son levísimas imperfecciones al lado de mayúsculos escándalos. Que parece que Cerro quiere disimular.
Diga usted, de una vez que por sus escasas luces no se dio cuenta de quien era ese Loriente que le conquistó y pida perdón por encumbrarle y por maltratar a quienes no lo merecían. Y olvídese de cartitas que lo único que hacen es empeorar todo y además a usted Un deficiente mental no podía hacerlo peor.