Tengo la satisfacción de poder decir, un año más, que los tradicionales barremos mientrtas los progresistas retroceden año tras año hasta ser cada vez más irrelevantes. Y sin embargo pese a su declarada apuesta por la herejía y la antiIglesia y además no leerles nadie son los favoritos de un grupo considerable de obispos españoles que se refocilan en lo peor.
Pues deberían hacerse mirar esa extraña preferencia por la nada que bien puede calificarse de suicida.
Y deberían leer el artículo de Juanjo Romero que igual les evita que sigan haciendo el indio.