
Por fin te vas a donde nunca debieron sacarte: a la nada. Ha habido bastantes obispos inútiles pero ninguno con una insuficiencia mitral como la tuya. Eras incapaz de tomar una decisión por ti mismo y además de buscarte buenos colaboradores. No solo desconfiabas de tu persona sino también de los demás. Y así no se puede gobernar una diócesis.