
Y así lo manifesté en numerosas ocasiones.
Arias, Aradillas, Pelayo… hicieron del progresismo su medio de vida hasta que perdida toda influencia ya no interesaban a nadie. Se fueron y nadie les echó de menos. El último episodio que al parecer protagoniza Pelayo, caso de ser cierto, que vaya ustedes a saber, es a la vez cutre y repugnante. Y un final lamentable de una vida que también lo fue.
Eran sacerdotes periodistas. El periodismo era malo y el sacerdote no aparecía nunca. Como hoy tampoco Pelayo caso de ser cierto lo que de él dicen. Qu a mí me gustaría que no. ¡A los 81 años! Eso sí que es a la vejez viruelas. Y mariconerías.