El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, hizo público este domingo un comunicado en el que pide a los ciudadanos que no se dejen «arrastrar por la espiral de violencia y de confrontación» tras los disturbios registrados en el centro de la ciudad. Según COPE, el purpurado advierte de que ese camino no conduce a ninguna solución y «agrava aún más los problemas».
En el texto, Omella describe lo ocurrido como un escenario de «violencia gratuita, saqueos y destrozos», unas escenas que, según expresa, le causan sorpresa y dolor. El cardenal añade que estos hechos plantean numerosos interrogantes y llama a reflexionar sobre «las causas que originan estos estallidos», sin atribuirlos a ningún colectivo concreto.
El arzobispo dedica además una parte del comunicado al modo de hablar del espacio público. Pide cuidar el lenguaje y decir no a una comunicación que polariza y que puede alimentar la violencia, en particular los mensajes que presentan a unos y otros como enemigos irreconciliables. En ese mismo sentido, recuerda que «es mucho más lo que nos une que lo poco que nos separa».
Omella subraya también que todos tienen derecho a vivir en paz, algo que, afirma, solo se logra con el respeto a los demás y a las normas de convivencia. A ello suma una apelación a la solidaridad con los más vulnerables y necesitados, para que puedan vivir con dignidad. El comunicado concluye con una invitación a la oración: «Recemos para que la paz se establezca en nuestra ciudad», en los hogares y en los corazones.
El tono del cardenal es, por el contrario, el de una llamada a la serenidad y a la convivencia, centrada en el rechazo de la violencia y en la responsabilidad de todos a la hora de no atizar el enfrentamiento. El comunicado no entra en cuestiones de orden público ni en la actuación de las fuerzas de seguridad, y no hace referencia a medidas concretas por parte de las administraciones.