El sacerdote ghanés David Obeng Paintsil, fundador de la Global Rosary Network, ha compartido un testimonio de fe sobre un episodio que estuvo a punto de costarle la vida y del que asegura haber salido gracias a la intercesión de la Santísima Virgen María. El presbítero quedó atrapado en su vehículo cuando este comenzó a arder, sin poder abrir las puertas ni quitarse el cinturón de seguridad. Fue entonces cuando, según relata, acudió a la Virgen, a quien había encomendado su viaje.
La experiencia, ocurrida hace aproximadamente diez años, fue recordada por el sacerdote en una reflexión difundida el pasado 14 de octubre, en pleno mes dedicado al Santo Rosario, según recoge ACI Africa.
«Sabía que era el final de mi vida»
El padre Obeng Paintsil regresaba a su parroquia después de haber predicado un retiro espiritual de tres días en otra diócesis de Ghana. Antes de emprender el camino de vuelta, había rezado el Santo Rosario y pedido a la Virgen María que lo acompañara durante el trayecto.
Llevaba más de cuatro horas conduciendo cuando, a unos quince minutos de su destino, escuchó un ruido extraño procedente del automóvil. Decidió detenerse para comprobar qué ocurría, sin imaginar el peligro que estaba a punto de afrontar.
«Tenía que parar y comprobar qué pasaba. En cuanto aparqué y apagué el motor, lo único que vi fue un fuego enorme. ¡Bum! Mi coche había empezado a arder», recordó.
Las llamas comenzaron a extenderse rápidamente, pero cuando intentó escapar descubrió que las puertas estaban bloqueadas y que tampoco podía desabrocharse el cinturón de seguridad.
«Era tan intenso… Las puertas del coche, cuando intenté abrirlas, estaban bloqueadas. Mi cinturón de seguridad estaba bloqueado. Y supe que era el final de mi vida», relató.
En medio de aquella situación desesperada, el sacerdote recordó que había invitado a la Virgen María a acompañarlo durante el viaje. Se volvió entonces hacia el asiento del acompañante y le suplicó que lo protegiera.
Según su testimonio, antes incluso de terminar la oración, las puertas se abrieron y el cinturón de seguridad se soltó, permitiéndole salir del vehículo.
El fuego terminó por envolver el automóvil, sin que pudiera recuperar siquiera la bolsa que llevaba consigo. Sin embargo, había conseguido salvar la vida, algo que el sacerdote interpreta como una intervención providencial y una señal de que el Señor todavía tenía planes para él.
«Aquí estoy. Tengo mi vida. Y me dije: bueno, Dios todavía tiene una misión que debo cumplir», afirmó.
El Rosario, una oración que conduce al encuentro con Dios
Aquel episodio ocupa un lugar especial en la vida espiritual del padre Obeng Paintsil, quien ha dedicado parte de su ministerio sacerdotal a fomentar la devoción mariana y la oración del Santo Rosario.
El sacerdote explicó que aprendió a rezarlo desde pequeño, gracias a la oración en familia, y aseguró que el Señor ha transformado su vida de muchas maneras a través de esta devoción.
«El Rosario es verdaderamente una oración maravillosa, una oración poderosa a través de la cual podemos encontrarnos con Dios», afirmó.
Esta convicción lo ha llevado a impulsar la Global Rosary Network, una iniciativa nacida durante la pandemia que reúne a fieles de distintos países en torno al rezo del Rosario y busca promover la evangelización y la vida de oración bajo el amparo de la Virgen María.
Al compartir su experiencia, el sacerdote quiso animar a los católicos a redescubrir el valor de esta oración, profundamente arraigada en la tradición de la Iglesia y recomendada durante siglos por numerosos santos y pontífices.
Para el padre Obeng Paintsil, el Rosario no es únicamente una devoción personal, sino también un instrumento para acercar las almas a Dios y unir a los fieles en la oración.
«Probablemente el Rosario sea uno de los mejores medios a través de los cuales puedo reunir a las personas para dar culto a Dios», concluyó.