Casi la mitad de la población española no llegará a casarse si se mantienen las pautas actuales. Es una de las conclusiones del informe Hundimiento y recuperación de la familia, elaborado por el centro CEU-CEFAS bajo la dirección de Alejandro Macarrón Larumbe, responsable de Estudios y Análisis Sociales, a partir de datos del INE y estimaciones propias.
Menos bodas y más tarde
El indicador de primonupcialidad —la proporción de personas que se casarían antes de los 60 años con los patrones actuales— cayó a 0,48 en 2024, frente al 0,99 de 1976. Entre los españoles sin contar a los extranjeros, la cifra es de 0,52.
La edad media al primer matrimonio se sitúa ya en 37,3 años en los hombres y 35,1 en las mujeres, unos once años más que hace medio siglo. Además, alrededor de la mitad de los matrimonios acaban disolviéndose, y algo más de uno de cada tres se rompe antes de cumplir 20 años.
Sin hijos y sin nietos
Según el informe, unas cuatro de cada diez mujeres en edad fértil podrían no tener hijos, y una proporción aún mayor no tendría nietos. Hace cuatro o cinco décadas, menos del 10 % de las mujeres terminaba su vida fértil sin descendencia.
Las mujeres nacidas en España han pasado de tener 2,77 hijos de media en 1976 a 1,07 en 2024, muy lejos de los 2,1 necesarios para el relevo generacional. Los hogares unipersonales, por su parte, han pasado de unos 660.000 (el 7,5 %) a finales de los setenta a unos 5,65 millones (el 28,5 %) en abril de 2026.
Un problema que no se puede trocear
Para Macarrón, «natalidad, matrimonio y ruptura no pueden analizarse por separado». El informe reclama medidas que favorezcan familias más estables, fecundas y acompañadas.
El estudio se presenta días después de la clausura de la cumbre vaticana sobre los diez años de Amoris laetitia, centrada precisamente en la crisis del matrimonio y la familia.