La Vendée vuelve a peregrinar: 450 católicos reivindican sus raíces y la liturgia tradicional

La Vendée vuelve a peregrinar: 450 católicos reivindican sus raíces y la liturgia tradicional
Peregrinos de la primera edición de Utrique Fidelis, entre la Vendée y Anjou, el fin de semana del 3 y 4 de octubre. / Frédéric Pétry

La primera edición de Utrique Fidelis ha reunido a 450 peregrinos en el oeste de Francia, confirmando el interés que despiertan las nuevas peregrinaciones regionales vinculadas a la liturgia tradicional. Durante el fin de semana del 3 y 4 de octubre, fieles de distintas edades y procedencias caminaron por las tierras de la Vendée y Anjou, distribuidos en una veintena de capítulos, con el propósito de dar testimonio público de su fe.

Organizada por una asociación de laicos presidida por Édouard Bodin, la iniciativa nace con la voluntad de recuperar las peregrinaciones populares y fortalecer las comunidades católicas locales. Su nombre, Utrique Fidelis, significa «Fiel a uno y a otro», una expresión con la que sus promotores reivindican su fidelidad a Cristo y a la Virgen, a la Iglesia y al rito romano tradicional, así como a sus raíces religiosas y culturales.

De la Vendée revolucionaria a un antiguo santuario mariano

El recorrido comenzó en Tiffauges, localidad de la Vendée que sufrió la violencia de las columnas infernales durante las guerras revolucionarias francesas de 1794. La elección de este punto de partida recuerda uno de los episodios más dolorosos de la historia de una región profundamente vinculada a la resistencia católica frente a la Revolución francesa.

Tras recorrer cerca de 50 kilómetros, los peregrinos llegaron al santuario de Nuestra Señora de Marillais, en Anjou, donde, según una antigua tradición local, la Virgen María se apareció con el Niño Jesús a san Maurilio, obispo de Angers, en el año 430. El santuario se prepara así para conmemorar en 2030 el 1.600 aniversario de aquella aparición.

Los organizadores han querido recuperar también el legado de monseñor Charles-Émile Freppel, obispo de Angers durante el siglo XIX, que promovió la restauración de las peregrinaciones al Marillais y exhortó a los católicos de Anjou, Bretaña y la Vendée a permanecer fieles a la Iglesia.

La liturgia tradicional y el espíritu misionero

La peregrinación se articula en torno a tres pilares: la Tradición, la devoción mariana y la misión. Su lema, «Porque la caridad de Cristo nos apremia», tomado de la segunda carta de san Pablo a los Corintios (5,14), expresa la voluntad de sus promotores de hacer visible la fe católica en una sociedad cada vez más secularizada.

El padre Olivier de Nedde, de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP), figura como capellán general de la peregrinación, que ha contado con el acompañamiento de sacerdotes vinculados a institutos tradicionales. La organización había anunciado igualmente la participación de clérigos y seminaristas de la Fraternidad San Vicente Ferrer, el Instituto del Buen Pastor y el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote.

La marcha concluyó el domingo en el santuario mariano con la bendición del Santísimo Sacramento y una consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

«Somos misioneros en nuestra propia tierra»

La iniciativa forma parte del crecimiento de las peregrinaciones tradicionales de carácter regional en Francia, junto a otras convocatorias como Nosto Fe, en Provenza, Dex Aïe, en Normandía, o Feiz e Breizh, en Bretaña. Inspiradas en el modelo de París-Chartres, estas marchas buscan trasladar el espíritu de aquella gran peregrinación a las comunidades católicas de cada territorio.

En declaraciones recogidas por Famille Chrétienne, Jean, uno de los participantes procedentes de la Vendée, destacó precisamente esa dimensión local: «Somos misioneros en nuestra propia tierra y esa cercanía es esencial».

Édouard Bodin había expresado el propósito de esta primera edición con una imagen elocuente: no caminar para honrar unas cenizas, sino para reavivar el fuego de la Tradición recibida. Una aspiración que los promotores de Utrique Fidelis quieren convertir en una convocatoria anual, uniendo la transmisión de la fe, la vida sacramental y la recuperación de las raíces cristianas del oeste francés.

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