Los cristianos de Gaza rezarán el Rosario por la paz tras un nuevo ataque mortal

Los cristianos de Gaza rezarán el Rosario por la paz tras un nuevo ataque mortal

La pequeña comunidad cristiana de Gaza volverá a reunirse mañana, miércoles 7 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Rosario, para rezar por el fin de la guerra después de un nuevo ataque israelí que dejó cinco civiles muertos, entre ellos dos mujeres cristianas. La jornada culminará con la Santa Misa y una procesión simbólica para pedir «la justicia y la paz entre Palestina e Israel».

Así lo ha anunciado el padre Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia de Gaza, quien ha relatado a Vatican News la situación de la comunidad después del ataque que alcanzó durante la madrugada del sábado 3 de octubre un edificio residencial del barrio de Rimal, en la parte occidental de la ciudad.

Entre los fallecidos se encontraban Maysa Khader Ibrahim Abu Daoud y su hija Mary Hafez Michel Najjar, ambas greco-ortodoxas y pertenecientes a la comunidad cristiana local.

El ataque ha vuelto a golpear a una presencia cristiana que ha sufrido numerosas pérdidas desde el comienzo de la guerra. Según los datos ofrecidos por Romanelli, 62 cristianos han muerto durante el conflicto, 25 de ellos a causa de los bombardeos.

León XIV a Romanelli: «¿Hasta cuándo, Señor?»

Tras conocer la muerte de Maysa y Mary, León XIV escribió personalmente al párroco de la Sagrada Familia a través de WhatsApp.

«Desde que me enteré de la dolorosa noticia de la muerte de Maysa y Mary, rezo a Dios por ellas, por sus familias y por toda la comunidad de Gaza. ¿Hasta cuándo, Señor? Gracias por acompañar a la parroquia y a tantas personas que desean vivir en paz», escribió el Pontífice.

Romanelli agradeció especialmente que el Papa recordase por sus nombres a las dos mujeres y rezase por sus familias.

«Nos ha conmovido, como siempre, la cercanía del Santo Padre y también su sensibilidad pastoral al rezar por ellas, por las víctimas, al nombrarlas, al rezar por las familias y por toda la comunidad», explicó el sacerdote argentino.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, expresó también sus condolencias por las víctimas. Maysa y Mary fueron despedidas el mismo sábado en la iglesia greco-ortodoxa de San Porfirio de Gaza.

Para Romanelli, el nuevo ataque ha hecho revivir a la comunidad «los peores momentos de la guerra», pese a que los bombardeos masivos cesaron tras el alto el fuego alcanzado hace un año. «La gente está agotada», reconoció.

Mañana, 7 de octubre, a los pies de Nuestra Señora del Rosario

En este contexto, los cristianos de Gaza afrontarán mañana, miércoles, el tercer aniversario de los ataques del 7 de octubre de 2023. La fecha coincide con la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

«Esperamos que este terrible recuerdo sea, por el contrario, un nuevo comienzo para nosotros», afirmó Romanelli.

La comunidad dedicará la jornada a la oración del Rosario y concluirá con la Santa Misa y una procesión simbólica. La intención será pedir «el fin de esta guerra, la justicia y la paz entre Palestina e Israel».

Frente a la violencia y al agotamiento acumulado durante tres años, la respuesta de la pequeña comunidad cristiana será así la misma que ha mantenido durante el conflicto: permanecer en Gaza y continuar reuniéndose para rezar.

«No nos detendremos»

Romanelli insiste en que la parroquia de la Sagrada Familia mantendrá tanto su vida espiritual como su labor con quienes continúan sufriendo las consecuencias de la guerra.

«No nos detendremos», aseguró el sacerdote. «Si nosotros, como parroquia, como oasis espiritual y humano para quienes sufren, nos detenemos y no contribuimos a la paz y a la justicia, entonces realmente se acabó».

Por ello, continuarán «con la oración, con la actividad espiritual», pero también con el apostolado y la asistencia a quienes permanecen en condiciones precarias.

La situación humanitaria continúa siendo grave. Según Romanelli, aunque desde octubre de 2025 cesaron los bombardeos masivos, la ayuda que llega a la Franja sigue siendo insuficiente. A ello se suma ahora la preocupación por la llegada del invierno y por las familias que sobreviven bajo lonas y refugios improvisados.

Sin embargo, el párroco subraya que las necesidades de la población van más allá de la ayuda material. «Necesitan libertad, paz, que dejen de caer las bombas, que puedan ver un horizonte».

Mañana, después de haber enterrado nuevamente a miembros de su comunidad y en una Gaza todavía marcada por las consecuencias de la guerra, los cristianos volverán a reunirse para celebrar la Misa y tomar el Rosario. Lo harán en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario con una petición concreta: que termine la guerra y llegue la paz.

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