La Santa Cuna, una de las reliquias más antiguas vinculadas a la Natividad de Cristo que se conservan en Roma, será trasladada temporalmente dentro de la Basílica de Santa María la Mayor para que los fieles puedan venerarla a corta distancia mientras se realizan trabajos de restauración en su emplazamiento habitual.
A partir del próximo 15 de octubre y durante varias semanas, el relicario abandonará provisionalmente la monumental Confessio situada ante el Altar Papal y será colocado en uno de los altares laterales de la nave derecha, próximo a la Capilla Sixtina.
La basílica ha explicado que el traslado permitirá contemplar de cerca una reliquia íntimamente unida a su propia historia y a la antigua devoción romana por el misterio de la Navidad.
Cinco fragmentos atribuidos al pesebre de Belén
La Santa Cuna está formada por cinco delgadas piezas de madera de sicomoro, veneradas tradicionalmente como fragmentos del pesebre en el que la Virgen María depositó al Niño Jesús después de su nacimiento.
«Dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre», relata san Lucas al describir el nacimiento de Cristo en Belén.
La tradición de Santa María la Mayor sitúa la llegada de las reliquias a Roma hacia mediados del siglo VII. La propia basílica señala que en torno al año 644 fueron entregadas al papa Teodoro I, nacido en Jerusalén, por el patriarca san Sofronio.
La devoción al pesebre quedó tan vinculada al templo romano que durante siglos la basílica fue conocida también como Sancta Maria ad Praesepe, «Santa María junto al Pesebre». Santa María la Mayor llegó así a convertirse en una suerte de Belén de Occidente, especialmente vinculada litúrgica y devocionalmente a la celebración de la Natividad.
Un relicario en forma de cuna
Las reliquias se encuentran actualmente custodiadas en un elaborado relicario realizado a comienzos del siglo XIX por el arquitecto y orfebre romano Giuseppe Valadier.
La obra fue concebida en forma de cuna, evocando directamente el misterio del nacimiento de Cristo. Décadas después, durante el pontificado de Pío IX, la reliquia recibió el monumental emplazamiento que conserva actualmente.
Entre 1861 y 1864, el arquitecto Virginio Vespignani construyó ante el Altar Papal la gran Confessio, decorada con alrededor de setenta variedades de mármol, muchas de ellas procedentes de excavaciones realizadas en Roma y Ostia.
Es precisamente este conjunto el que será intervenido durante las próximas semanas.
Una nueva teca para conservar las reliquias
Los trabajos responden a la necesidad de sustituir la actual estructura interior que alberga la reliquia, realizada con paneles de madera y considerada ya insuficiente para garantizar unas condiciones estables de conservación.
La nueva teca incorporará sistemas actualizados de seguridad, estabilidad y control microclimático, manteniendo al mismo tiempo su integración con el histórico relicario de Valadier y con la arquitectura de la Confessio.
Detrás de la Santa Cuna se instalará además un nuevo fondo de mosaico azul, elaborado con esmaltes vítreos y teselas doradas, que evocará simbólicamente el cielo de Belén.
Los fieles podrán venerarla de cerca
Mientras duren los trabajos, el relicario será situado junto a la Capilla Sixtina de Santa María la Mayor, en un lugar considerablemente más accesible para los peregrinos que su emplazamiento habitual.
La ubicación provisional permitirá además establecer un diálogo con la Anunciación de Pompeo Batoni, conservada en ese sector de la basílica: al anuncio del ángel a la Virgen seguirá visualmente la memoria de la Natividad conservada en las reliquias del pesebre.
La disposición temporal ofrecerá así a los peregrinos una oportunidad poco habitual de acercarse a los restos venerados durante siglos desde una mayor proximidad.
La Santa Cuna volverá al Altar Papal en Navidad
El traslado provisional concluirá coincidiendo con las celebraciones navideñas.
El 24 de diciembre, siguiendo la tradición de Santa María la Mayor, la Santa Cuna será trasladada solemnemente junto al Altar Papal, donde permanecerá expuesta durante todo el tiempo de Navidad.
Tras la Epifanía, el relicario regresará finalmente a su histórica hornacina de la Confessio, donde ya estarán instaladas la nueva teca y el fondo de mosaico.
Los trabajos estarán supervisados por la Dirección de los Museos y de los Bienes Culturales del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano y serán ejecutados por Progetto Arte Poli, de Verona.
El traslado ofrece así, durante unas semanas, una ocasión excepcional para contemplar de cerca una reliquia que ha definido durante más de un milenio la identidad de Santa María la Mayor como basílica romana de la Navidad.