«Jesús no es un primer ministro»: católicos alemanes protestan contra la democratización de la Iglesia

«Jesús no es un primer ministro»: católicos alemanes protestan contra la democratización de la Iglesia

La asociación católica alemana Pro Fide Ecclesiae celebra este miércoles 30 de septiembre en Fulda la segunda jornada de su protesta ante la asamblea plenaria de otoño de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK). El movimiento reclama a los obispos que respaldan el Camino Sinodal que rectifiquen y «entierren los planes de una Iglesia completamente democratizada».

Según ha informado Kath.net, la organización ha dirigido un «llamamiento urgente» a los prelados reunidos en Fulda en el que advierte del debilitamiento de la identidad católica en Alemania y sostiene que la situación de Europa exige «un catolicismo fuerte». Las concentraciones fueron convocadas para el martes 29 y este miércoles 30, entre las 12:00 y las 15:00 horas.

«Jesús no es un primer ministro»

El llamamiento apunta directamente al rumbo emprendido por el Camino Sinodal alemán. Pro Fide Ecclesiae pide a los obispos que lo apoyan que den marcha atrás y abandonen los proyectos encaminados hacia una Iglesia «completamente democratizada».

«Jesús no es un primer ministro», recuerda la asociación, sino el «Rey de reyes».

La crítica toca uno de los principales puntos de fricción que el proceso alemán ha mantenido con Roma: la pretensión de establecer estructuras permanentes de gobierno compartido entre obispos y laicos, además de las propuestas de cambios en materias como la moral sexual y el ministerio ordenado.

Pro Fide Ecclesiae nació el pasado mes de julio precisamente como una agrupación de laicos y clérigos que no se sienten representados por el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y que pretenden preservar y testimoniar la fe de la Iglesia en conformidad con el Magisterio. Entre sus impulsores figura monseñor Marian Eleganti, obispo auxiliar emérito de Coira.

Una llamada a recuperar las raíces cristianas de Europa

El manifiesto sitúa la controversia eclesial dentro de una preocupación más amplia por el futuro de Europa. La asociación define el continente como «una comunidad de destino históricamente formada» por la confluencia de la filosofía griega, el derecho romano y la fe cristiana, y reclama que permanezca unido en torno a sus «valores tradicionales».

En este contexto, Pro Fide Ecclesiae atribuye a la Iglesia católica un papel esencial como «el actor más importante de nuestra identidad occidental».

La organización recuerda además que el hombre ha sido creado a imagen de Dios y defiende la familia constituida por un hombre, una mujer y sus hijos como «célula fundamental de la sociedad». Frente a ello, considera que la introducción de reivindicaciones «no católicas» en la vida eclesial supone «un peligroso debilitamiento de la vida de fe católica».

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