La Conferencia Episcopal de Mozambique (CEM) ha reclamado a las autoridades que continúen las investigaciones para esclarecer el asesinato de Osório Citora Afonso, obispo de Quelimane y administrador apostólico de Beira, tres meses después de que el prelado fuera asesinado en su propia residencia. «¿Quién mató exactamente a Dom Osório? ¿Quiénes fueron los autores morales y materiales de esta muerte violenta? ¿Cuáles fueron las motivaciones del asesino?», preguntan los obispos.
El episcopado mozambiqueño planteó públicamente estos interrogantes al término de una Asamblea Plenaria Extraordinaria celebrada del 2 al 4 de septiembre en el Seminario Filosófico San Agustín de Matola, convocada precisamente para reflexionar sobre la «muerte violenta e injusta» del obispo. Según informó Ecclesia, Citora Afonso, de 54 años, fue asesinado a tiros el pasado 6 de junio en la Casa Episcopal de Quelimane.
«La muerte violenta de Dom Osório Citora Afonso, provocada por manos asesinas, fue otro duro golpe en el corazón de la Iglesia Católica en Mozambique y continúa haciéndonos sufrir», señala el comunicado episcopal, firmado en Matola el 4 de septiembre por Inácio Saure, arzobispo de Nampula y presidente de la CEM.
Los obispos subrayan especialmente que las circunstancias del crimen siguen sin aclararse. «A pesar de las diligencias realizadas hasta el momento, nada sabemos de las autoridades competentes sobre lo sucedido», lamentan.
La CEM pide por ello que no se detenga «el esfuerzo emprendido desde el principio por las autoridades judiciales en busca de la verdad», con la esperanza de que pueda convertirse «en un camino de esperanza, de reconciliación, de purificación, capaz de ayudar a sanar esta atroz herida».
El comunicado recuerda asimismo que León XIV ha seguido el caso desde las primeras horas posteriores al asesinato. Los obispos agradecen al Pontífice que haya acompañado «de cerca la situación en Mozambique», alentándolos a transformar la tragedia «en un camino de conversión, purificación y renovación».
La CEM recuerda además la audiencia celebrada el 3 de julio en el Vaticano, en la que León XIV recibió a Inácio Saure; al vicepresidente de la Conferencia Episcopal, João Carlos Hatoa Nunes; y al arzobispo emérito de Beira, Claudio Dalla Zuanna. Según el episcopado, durante aquel encuentro el Papa manifestó «su cercanía e interés por el esclarecimiento de las circunstancias y las causas de la muerte de Dom Osório Citora Afonso».
Los prelados expresan también su solidaridad con la diócesis de Quelimane y anuncian que, ante la complejidad de su actual gobierno pastoral, han nombrado a dos obispos para asistir fraternalmente al administrador apostólico de Quelimane. Ambos ejercerán las funciones que les sean confiadas «en espíritu de comunión y colaboración» y bajo la autoridad del administrador apostólico, a quien corresponde el gobierno de la diócesis.
La asamblea estuvo precedida por las ceremonias fúnebres de Januário Machaze Nhangumbe, obispo emérito de Pemba, fallecido el 23 de agosto. Los obispos recordaron también al cardenal Júlio Duarte Langa, obispo emérito de Xai-Xai, fallecido el 3 de agosto. Con la muerte de ambos, señalan, «terminó la primera generación de obispos posteriores a la independencia de Mozambique».
En la parte final del documento, el episcopado sostiene que el asesinato de Citora obliga también a la propia Iglesia a examinarse. La CEM afirma que existen «situaciones y desafíos internos» en los ámbitos nacional, diocesano, parroquial y comunitario que deben ser examinados «a la luz del Evangelio».
«Cuando el testimonio de la Iglesia se ve comprometido, deja de ser una luz para el mundo y un reflejo de la gracia y del amor de Dios», advierten los obispos, que llaman a afrontar este momento como una oportunidad de «reconstrucción y renovación moral y espiritual» de la Iglesia en Mozambique.