La Virgen de Torreciudad vuelve a su ermita milenaria por unas horas mientras el pulso entre el obispo de Barbastro y el Opus sigue abierto

La Virgen de Torreciudad vuelve a su ermita milenaria por unas horas mientras el pulso entre el obispo de Barbastro y el Opus sigue abierto

La talla románica de Nuestra Señora de los Ángeles presidió este sábado la 47ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe en la ermita donde fue venerada durante más de mil años. Un regreso temporal, autorizado por el comisario pontificio, que el obispo Ángel Pérez Pueyo quiere convertir en definitivo.

Después de más de cincuenta años, la imagen románica de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, tallada en madera de álamo en el siglo XI, cruzó este sábado 5 de septiembre el umbral de su antigua ermita. Lo hizo con motivo de la 47ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, que este año se celebraba en Torreciudad coincidiendo con el 50 aniversario de la construcción del nuevo santuario, y que congregó a peregrinos de las comarcas oscenses y de las provincias de Huesca y Lérida junto a cerca de cuarenta advocaciones marianas.

El traslado fue autorizado por el comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad, monseñor Alejandro Arellano, decano del Tribunal de la Rota Romana, a petición del obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo. La talla original permaneció en la ermita durante la celebración, mientras que para la procesión posterior hasta el nuevo templo se utilizó la copia peregrina, preparada específicamente para este tipo de desplazamientos.

«No estamos ante un traslado más ni ante una simple jornada de celebración. Hay algo mucho más hondo. Un pueblo vuelve a encontrarse con una parte de su propia historia, y una Madre vuelve al lugar donde sus hijos aprendieron durante siglos a llamarla Madre», había escrito el obispo en su comunicado del pasado 31 de agosto.

Un regreso temporal que el obispo quiere permanente

La jornada de este sábado llega en el momento de máxima tensión de un conflicto que dura ya un lustro. Pérez Pueyo reclama que la imagen permanezca definitivamente en su «casa milenaria» y ha llegado a anunciar que pondría su cargo a disposición antes que firmar lo que califica de «improbable expolio»: «Tened por seguro que vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo».

El obispo sostiene que la salida de la imagen de la ermita hace medio siglo no consta como «autorizada, acorde a derecho» en los archivos del Cabildo ni de la diócesis, y ha pedido a León XIV que Torreciudad sea reconocido como santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede, que sería quien supervisara «su realidad económica y pastoral». La diócesis, insiste, ha renunciado «a cualquier compensación económica» y no reclama el gobierno del nuevo templo ni sus cuentas: «Hay una sola cosa que esta Diócesis no puede entregar, a la que unos hijos no pueden renunciar: su Madre».

El Opus Dei respondió el pasado jueves rechazando que la permanencia de la talla en el nuevo templo pueda describirse como «una sustracción, una usurpación o una retención ilegal». La Prelatura invoca la escritura pública del 24 de septiembre de 1962, inscrita en el Registro de la Propiedad de Benabarre, por la que se cedió a perpetuidad el dominio útil —no la propiedad, que corresponde a la diócesis— de la antigua ermita y de la imagen, y el acuerdo del 8 de septiembre de 1966, por el que el Patronato construiría y financiaría el nuevo santuario «con la condición expresa de que la imagen recibiera en él culto y veneración». «Una diferencia jurídica no puede convertirse en una acusación ofensiva sin fundamento», sostiene la Obra.

Roma guarda silencio y el calendario aprieta

Mientras tanto, el dictamen del comisario pontificio, concluido hace aproximadamente un año y comunicado a las partes según diversas informaciones, sigue sin ejecutarse, y ni la Santa Sede ni León XIV han movido ficha para zanjar un conflicto que heredaron de Francisco. El difunto Pontífice llegó a respaldar por escrito al obispo aragonés con manuscritos como el célebre «¡No cedás!» de julio de 2023.

El próximo hito llegará el sábado 12 de septiembre, cuando monseñor Arellano presida por primera vez de forma pública en el santuario la Jornada Mariana de la Familia, que cada año congrega a miles de personas de toda España. Será la ocasión de comprobar si el comisario rompe por fin su silencio sobre el futuro de la Virgen de Torreciudad.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando