Masacre en Haití: 47 muertos y decenas de secuestrados mientras la Iglesia denuncia que «el país está abandonado»

Masacre en Haití: 47 muertos y decenas de secuestrados mientras la Iglesia denuncia que «el país está abandonado»

Al menos 47 personas fueron asesinadas, 22 resultaron heridas y más de 52 fueron secuestradas durante el ataque perpetrado por bandas armadas en Kenscoff, en las colinas próximas a Puerto Príncipe, capital de Haití. El arzobispo de Puerto Príncipe y presidente de la Conferencia Episcopal Haitiana, mons. Max Leroy Mésidor, ha denunciado la incapacidad de las autoridades para proteger a la población: «El país está abandonado, dejado a su suerte».

La matanza se produjo durante la noche del 23 al 24 de agosto y alcanzó a personas que habían buscado refugio en una iglesia ante el avance de los pandilleros. Naciones Unidas ha informado de que 34 personas fueron ejecutadas en el entorno del templo, mientras la Iglesia haitiana reclama explicaciones por la falta de una intervención que impidiera el ataque.

«No podemos seguir dejando que el pueblo muera así»

El presidente del episcopado haitiano, Mésidor, ha expresado el dolor de la Iglesia por la nueva matanza ocurrida dentro del territorio de su archidiócesis.

«Nuestro corazón está desgarrado ante esta situación. Pedimos a Dios que sostenga a las familias y acoja en su casa a las personas que han sido víctimas», afirma.

El arzobispo acompaña sus condolencias de una dura denuncia de la actuación de las autoridades haitianas.

«Al mismo tiempo, denunciamos la ligereza con la que se ha gestionado esta situación, que dura desde hace mucho tiempo. Había señales de que todo esto podía ocurrir», advierte.

Mésidor plantea directamente si se adoptaron las medidas necesarias para impedir la matanza y responde: «No, no podemos seguir dejando que el pueblo muera así».

El presidente del episcopado haitiano reclama al Gobierno y a las fuerzas de seguridad una actuación inmediata.

«Hacemos un llamamiento a todas las autoridades, a todos los miembros del Gobierno, para que comprendan que esta situación es terrible», señala antes de pedir una mayor movilización policial y medidas para proteger a toda la zona.

También cuestiona la eficacia de las fuerzas desplegadas contra las bandas: «Las fuerzas de represión de las bandas que han entrado en la zona, ¿qué están haciendo? ¿Cuánto tiempo tardarán en ayudar a la gente, encontrar una solución al problema y desbloquear la situación?».

Decenas de personas perseguidas hasta una iglesia

Según la información difundida por Naciones Unidas, alrededor de 150 miembros de bandas fuertemente armados atacaron varias zonas próximas al centro de Kenscoff durante la noche.

Los atacantes dispararon contra habitantes que trataban de escapar y mataron inicialmente a 13 personas. Decenas de vecinos buscaron entonces protección en una iglesia protestante, hasta donde fueron perseguidos por los pandilleros.

La reconstrucción de Naciones Unidas señala que 22 personas fueron ejecutadas en el patio y otras 12 detrás del templo.

Entre los 47 fallecidos contabilizados hay cinco menores. Más de 52 personas fueron secuestradas durante el ataque, entre ellas cinco menores, mientras decenas de viviendas fueron incendiadas.

Mésidor ha explicado que no dispone de elementos para confirmar oficialmente las circunstancias concretas de las muertes ocurridas junto al templo, aunque tampoco las ha desmentido. «Eso es lo que se dice y la prensa lo ha escrito», ha señalado el arzobispo ante las informaciones sobre las ejecuciones.

Justicia y Paz denuncia una nueva «grave violación» de la dignidad humana

La Comisión de Justicia y Paz de la Archidiócesis de Puerto Príncipe también ha condenado la matanza y ha recordado que Kenscoff ya había sufrido otro grave episodio de violencia durante la noche del 4 al 5 de julio.

Aquel ataque afectó a distintas zonas del municipio y dejó muertos, heridos y desaparecidos, además de provocar el desplazamiento forzoso de varios miles de familias, incendios de viviendas y saqueos.

«La Comisión condena con todas sus fuerzas estos actos de violencia, que representan una grave violación del derecho a la vida y de la dignidad humana», señala el comunicado.

El organismo arquidiocesano recuerda además que el artículo 19 de la Constitución haitiana obliga al Estado a garantizar a todos los ciudadanos «el derecho a la vida, a la salud y al respeto de la dignidad de cada uno».

Más de 1,4 millones de desplazados por la violencia

La nueva matanza se produce en medio del continuo deterioro de la seguridad en Haití. Según los últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el país cuenta con alrededor de 1,5 millones de desplazados internos.

La violencia de las bandas, inicialmente concentrada en Puerto Príncipe, se ha extendido progresivamente a otras zonas. Kenscoff se ha convertido en uno de los territorios disputados por los grupos criminales que buscan ampliar su dominio alrededor de la capital.

Sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros y obras de la Iglesia han sufrido también secuestros y ataques durante los últimos años.

En 2025, Kenscoff fue escenario del secuestro de la misionera irlandesa Gena Heraty y otras personas durante un asalto al orfanato Sainte-Hélène. Los rehenes recuperaron la libertad después de casi un mes de cautiverio.

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El propio episcopado haitiano vuelve ahora a reclamar al Estado una respuesta ante unas bandas que continúan asesinando, secuestrando y expulsando de sus hogares a la población. «El país está abandonado, dejado a su suerte», denuncia Mésidor.

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