La humorista que profanó una iglesia en Francia irá a juicio: simuló masturbarse con un crucifijo sobre el altar

La humorista que profanó una iglesia en Francia irá a juicio: simuló masturbarse con un crucifijo sobre el altar

La actriz y monologuista Ane Miren Hernández Unda, conocida como Ane Lindane, será juzgada en Bilbao (País Vasco) por un presunto delito de escarnio después de la profanación que protagonizó en junio de 2025 en la iglesia de Saint-Laurent de Arbérats-Sillègue, en Francia. El Tribunal de Instancia de Bilbao ha acordado la apertura de juicio oral y la acusación solicita para ella una multa de ocho meses.

Los hechos ocurrieron el 29 de junio de 2025, durante el festival Euskal Herria Zuzenean (EHZ). Ante unas 200 personas, Lindane se subió al altar del templo —que no había sido desacralizado—, tomó un crucifijo y simuló masturbarse con él mientras gritaba en euskera «Hil da Jainkoa!» («¡Dios ha muerto!»). Posteriormente difundió las imágenes en sus redes sociales acompañadas de un mensaje en el que afirmaba haber «mancillado, blasfemado y denunciado los abusos de la Iglesia».

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La causa llegará finalmente a juicio

La apertura de juicio oral supone un nuevo paso en un procedimiento iniciado después de que las imágenes de la actuación fueran difundidas públicamente. La Fundación Española de Abogados Cristianos, que ejerce la acusación, atribuye a Lindane un delito de escarnio del artículo 525 del Código Penal y solicita una multa penal de ocho meses.

El caso presenta una particularidad: los hechos ocurrieron físicamente en Francia, pero el procedimiento se sigue en España.

Durante la instrucción se discutió la competencia de los tribunales españoles. La acusación sostiene que la posterior difusión del vídeo y de los comentarios que lo acompañaban tuvo efectos en España, argumento que, según la información conocida del procedimiento, ha sido respaldado por la Audiencia Provincial de Vizcaya.

Lindane compareció como investigada en Bilbao en diciembre de 2025. Entonces defendió que había publicado el vídeo cuando todavía se encontraba en Francia y manifestó su confianza en que la causa terminara archivada.

Ocho meses después, el procedimiento no ha sido archivado y el Tribunal de Instancia de Bilbao ha acordado llevarlo a juicio oral. Por el momento no se ha comunicado la fecha de la vista.

El templo no estaba desacralizado

La actuación no se desarrolló en una antigua iglesia reconvertida en espacio cultural. Saint-Laurent mantenía su condición de templo católico y no había sido desacralizada por la autoridad eclesiástica.

La propia Lindane reconoció esta circunstancia al difundir las imágenes. En sus publicaciones señaló que había actuado ante unas 200 personas «en una iglesia sin desacralizar».

La monologuista presentó posteriormente la escena como una denuncia de los abusos sexuales cometidos en el ámbito eclesial. Según su explicación, decidió incorporar la acción al descubrir que su actuación tendría lugar dentro de una iglesia real.

La representación culminó sobre el altar mayor, donde tomó el crucifijo y simuló con él el acto sexual mientras pronunciaba «¡Dios ha muerto!».

Mons. Aillet calificó lo ocurrido de «sacrilegio y profanación»

La utilización del templo provocó la reacción del obispo de Bayona, Lescar y Oloron, Mons. Marc Aillet, en cuya diócesis se encuentra la iglesia.

El prelado calificó públicamente los hechos como «sacrilegio y profanación» y posteriormente celebró una Misa de reparación por lo ocurrido en el lugar sagrado.

La celebración reparadora tuvo lugar después de comprobarse que la iglesia conservaba plenamente su condición de templo destinado al culto católico cuando acogió el festival.

Un delito de escarnio

El juicio deberá determinar ahora si la actuación y su posterior difusión constituyen el delito previsto en el artículo 525 del Código Penal español.

El precepto sanciona a quienes, «para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa», hagan públicamente escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias o vejen públicamente a quienes los profesan. La existencia de esa intención ofensiva será, por tanto, una de las cuestiones que tendrá que valorar el tribunal.

Lindane sostiene que su actuación estaba amparada por la libertad de expresión y de creación artística. Tras conocerse la apertura de juicio oral, ha reiterado públicamente su intención de defender esa posición ante los tribunales.

La decisión judicial llega casi catorce meses después de la profanación del templo francés y convierte en juicio oral una causa cuya viabilidad había sido discutida tanto por haberse producido la actuación fuera de España como por su encaje en los límites penales de la libertad de expresión.

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