El cardenal Pietro Parolin ha confirmado que León XIV contempla realizar una visita apostólica a México, aunque por el momento no existe una fecha definida. El secretario de Estado de la Santa Sede lo aseguró en una entrevista concedida a Desde la fe durante su estancia en el país, en la que también reclamó a los católicos coherencia entre la fe que profesan y sus decisiones concretas en la vida cotidiana.
«Sé que se ha manejado también por el Santo Padre la posibilidad de una visita a México. Entonces, se tratará de fijar una fecha más adelante», afirmó Parolin. El cardenal dio por hecho que el viaje acabará produciéndose, aunque sin precisar cuándo: «Llegará también la visita a México, pero los tiempos todavía no están determinados».
Parolin pide a los católicos coherencia entre la fe y la vida
Preguntado por aquello que debería distinguir a un católico mexicano en su familia, su trabajo y la vida pública, Parolin centró su respuesta en una exigencia básica: vivir de acuerdo con la fe que se profesa.
«El fiel, el cristiano, el católico mexicano debería ser un cristiano coherente», afirmó.
Para el secretario de Estado, el Evangelio debe iluminar también las decisiones ordinarias y no quedar relegado a determinados momentos o ámbitos de la vida. Parolin mencionó expresamente el trabajo, las relaciones con los demás y el uso del dinero.
«¿Estoy en este momento encarnando el Evangelio? ¿En esta elección que estoy haciendo en mi trabajo, en mi relación con los demás, en el uso del dinero, estoy viviendo el Evangelio, mi catolicismo, mi fe cristiana?», planteó.
El cardenal extendió esta exigencia más allá de México. «Yo creo que es este el punto fundamental para México y para todos los países del mundo: la coherencia en vivir la propia fe», aseguró.
Iglesia y Estado ante la violencia que golpea México
La visita de Parolin incluyó encuentros con autoridades civiles, obispos y representantes del Diálogo Nacional por la Paz. El secretario de Estado calificó de «muy fructífero» su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum y señaló la construcción de la paz y la atención a los migrantes como dos ámbitos en los que Iglesia y Estado pueden colaborar, respetando las competencias propias de cada uno.
La cuestión adquiere especial relevancia ante problemas como la violencia, las desapariciones, el desplazamiento forzado y la fractura social que afectan a distintas regiones de México.
«Nadie puede solo solucionar este problema. Es un problema de tamaño tan grande que necesita la colaboración de todos. Iglesia y Estado pueden colaborar mucho», sostuvo Parolin.
El secretario de Estado señaló además que Roma espera la implicación de todos los miembros de la Iglesia en esta tarea. «La Santa Sede espera que todos los componentes de la Iglesia se involucren en esta misión», afirmó, incluyendo así a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.
Parolin rechazó también identificar la paz con la simple ausencia de enfrentamientos. «La paz es posible, pero la paz no es ausencia de conflicto, la paz es superación de conflictos», explicó.
La aportación específicamente cristiana, según señaló, pasa por aquello que pertenece a la misión propia de la Iglesia: el Evangelio, la Palabra de Dios, los sacramentos y la fraternidad.
Guadalupe 2031: que el aniversario no quede reducido a celebraciones
Otro de los asuntos abordados fue el quinto centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a san Juan Diego, que se cumplirá en 2031. Parolin destacó que el acontecimiento guadalupano trasciende las fronteras mexicanas y recordó que de él «nació un pueblo creyente».
El cardenal pidió que la preparación del aniversario no quede limitada a actos conmemorativos, sino que produzca frutos concretos en la vida de la Iglesia y en su misión evangelizadora.
«No hay que dejarlo solamente a nivel de celebración, que sí es necesaria, es parte de nuestra vida y nuestra fe, el tener momentos celebrativos, pero hay que intentar traducir todo esto en iniciativas muy concretas en diferentes niveles», afirmó.
Parolin señaló en este sentido a parroquias, movimientos y comunidades como ámbitos en los que el aniversario puede servir para fortalecer la vida cristiana, la comunión y la evangelización.
La figura de san Juan Diego sirvió también al secretario de Estado para sintetizar su mensaje a los católicos mexicanos: como el santo indígena, están llamados a ser portadores de un mensaje. Pero ese anuncio, insistió Parolin, comienza por el testimonio de una vida coherente con la fe que se profesa.