Un grupo de fieles ha denunciado la organización de un «escape room» en el interior de la basílica de Saint-Quentin, en el norte de Francia, y ha pedido que la actividad sea trasladada a otro espacio. El juego está previsto para los días 19, 21, 28 y 29 de agosto y ha sido presentado como una iniciativa para «descubrir de otra manera el patrimonio religioso y atraer a un público más joven».
Según informó Tribune Chrétienne, que ha tenido acceso a la carta enviada por los fieles, la propuesta consistirá en una dinámica de búsqueda de pistas por el interior del templo hasta resolver los enigmas de una denominada «escape box». Las sesiones previstas para agosto ya están completas.
«No a la profanación del lugar santo»
La protesta ha sido dirigida al padre Matthieu Saur, párroco de Saint-Quentin–Notre-Dame, con copia al sacerdote Bernard Proffit, administrador diocesano de Soissons, Laon y Saint-Quentin.
El encabezamiento de la carta no deja lugar a dudas sobre la posición de los firmantes: «No al escape game en la basílica, no a la profanación del lugar santo».
Los fieles recuerdan que en la basílica reposan los restos de san Quintín, mártir y evangelizador vinculado históricamente a la región de Picardía, y subrayan que el templo sigue destinado al culto, la oración y la celebración de los sacramentos.
También advierten de que la dinámica propia de este tipo de juegos puede provocar recorridos desordenados, ruido, risas y gritos dentro de un espacio consagrado.
Los firmantes aseguran que les resulta difícil creer que las autoridades eclesiásticas hayan autorizado una actividad de este tipo en el interior de la basílica y sostienen que durante esas jornadas se dañaría gravemente el carácter sagrado del lugar.
Piden trasladar la actividad fuera de la basílica
La carta no se opone a que un «escape room» pueda organizarse en un edificio civil o patrimonial. Lo que rechaza es que se utilice para ello una iglesia que continúa destinada al culto.
Por eso, los fieles piden que el juego sea trasladado a otro espacio y reclaman al párroco que intervenga para impedir que la basílica se convierta en escenario de una actividad de entretenimiento.
El canon 1210 y el uso de los lugares sagrados
Los autores de la carta apoyan además su protesta en el canon 1210 del Código de Derecho Canónico, según el cual en un lugar sagrado solo debe admitirse aquello que sirva o favorezca el culto, la piedad o la religión, aunque la autoridad eclesiástica pueda autorizar excepcionalmente otros usos que no sean contrarios a la santidad del lugar.
También recuerdan las orientaciones del episcopado francés para evitar que una iglesia termine siendo tratada como una sala de espectáculos ordinaria y apelan a la legislación francesa sobre los edificios destinados al culto.
La controversia deja así al descubierto un problema más amplio: la tendencia a tratar los templos históricos como espacios culturales disponibles para cualquier uso, olvidando que su valor patrimonial no anula la finalidad para la que fueron consagrados.