El cardenal Sarah califica de «verdadero pecado» la guerra litúrgica y pide recuperar el modelo de Benedicto XVI

El cardenal Sarah califica de «verdadero pecado» la guerra litúrgica y pide recuperar el modelo de Benedicto XVI

El cardenal Robert Sarah ha afirmado que la división en torno a la Misa tradicional constituye «un drama, un verdadero y auténtico pecado» y ha defendido la recuperación del modelo impulsado por Benedicto XVI, en el que el Novus Ordo y la liturgia tradicional convivían dentro del rito romano. El purpurado guineano considera que la Iglesia en Occidente atraviesa «un tiempo de gran dificultad, incluso de confusión», especialmente en los ámbitos doctrinal, moral y disciplinar.

En una entrevista concedida al director de Il Foglio, Matteo Matzuzzi, el prefecto emérito del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos reflexionó sobre la situación de la Iglesia, la transmisión de la fe, la liturgia y los primeros meses del pontificado de León XIV.

«Nadie tiene autoridad para abolir un rito»

Sarah lamentó que la liturgia se haya convertido en un motivo de división dentro de la Iglesia. «Es un drama, un verdadero y auténtico pecado, que sobre un tema esencial como la liturgia exista una especie de guerra», afirmó. A su juicio, la liturgia es fuente de comunión eclesial y resulta «impensable» que provoque enfrentamientos tan intensos.

En ese contexto, defendió que los ritos pertenecen a la tradición viva de la Iglesia y no dependen de decisiones arbitrarias. «Nadie tiene autoridad sobre los ritos, que nacen de la historia secular de la Iglesia. Los ritos no pueden abolirse arbitrariamente y nadie puede decir que un rito deja de existir de un día para otro», sostuvo.

Por ello, pidió recuperar «la posición equilibrada, pastoral y teológicamente fundada» de Benedicto XVI, que permitió la coexistencia de las dos formas del rito romano para que «se enriquezcan mutuamente» y puedan ser conocidas por el pueblo de Dios.

Asimismo, consideró que, con el paso del tiempo, los fieles podrán elegir la forma litúrgica que mejor responda a sus necesidades espirituales.

Una Iglesia marcada por la confusión

El purpurado afirmó que la Iglesia atraviesa en Occidente «un tiempo de gran dificultad, incluso de confusión», una situación que, según explicó, afecta a la doctrina, la moral y la disciplina eclesiástica.

A su juicio, la transmisión de la fe ya no puede apoyarse en la cultura dominante, sino en comunidades capaces de ofrecer experiencias cristianas auténticas, centradas en la oración, el silencio, una liturgia celebrada con dignidad y la fidelidad al Evangelio. Sarah relacionó esta visión con la propuesta de Benedicto XVI de fortalecer comunidades sólidamente arraigadas en la vida espiritual.

Pese a ese diagnóstico, expresó su confianza en el futuro de la Iglesia. «A lo largo de los siglos ha atravesado muchas tormentas, pero nunca debemos olvidar que es divina y, por tanto, nunca desaparecerá», afirmó.

Críticas a los abusos litúrgicos y a una predicación centrada en agradar

Durante la entrevista, Sarah reconoció que pueden existir excesos entre algunos fieles vinculados a la liturgia tradicional, pero sostuvo que, en parte, responden a los «dramáticos y extendidos abusos» que, a su juicio, siguen produciéndose en numerosas celebraciones de la forma ordinaria del rito romano.

También advirtió del riesgo de una predicación preocupada por agradar a los oyentes en lugar de anunciar el Evangelio. En su opinión, cuando la predicación se adapta a las modas culturales o se limita a cuestiones sociales, termina siendo «banal» e incapaz de responder a las necesidades más profundas del hombre.

«Nunca es legítimo reducir el Evangelio a temas sociales y horizontales, por importantes que estos sean», afirmó.

La formación, clave para afrontar la crisis

Preguntado por el camino para afrontar los desafíos actuales de la Iglesia, el cardenal respondió que la prioridad debe ser la formación.

«La clave es la formación litúrgica, la formación y, una vez más, la formación: de los obispos, de los sacerdotes y de los laicos», concluyó.

Las declaraciones del cardenal Sarah se producen después de que el prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Arthur Roche, afirmara que León XIV no revertirá Traditionis Custodes, el motu proprio promulgado por el papa Francisco en 2021 que restringió la celebración de la liturgia tradicional.

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