Las fiestas de la Virgen Blanca, patrona de Vitoria-Gasteiz, que se celebran cada año del 4 al 9 de agosto, arrancan este año con una invitación del obispo de la diócesis, Juan Carlos Elizalde, a vivir estos días de celebración desde la fe, la fraternidad y el recuerdo de las enseñanzas que dejó León XIV durante su reciente visita apostólica a España.
En el mensaje dirigido a los diocesanos con motivo de las fiestas patronales, el prelado subraya que estas jornadas representan «la alegría de tener Madre», el encuentro entre generaciones y la gratitud por las raíces cristianas de la ciudad. Al mismo tiempo, invita a que las celebraciones no hagan olvidar las palabras pronunciadas por el Pontífice durante su peregrinación por Madrid, Barcelona y Canarias.
Una llamada a la reconciliación y a la Eucaristía
Elizalde recuerda que León XIV insistió en situar «a la persona en el centro», especialmente a quienes sufren, viven en soledad o padecen cualquier forma de exclusión. Asimismo, destaca la llamada del Papa al diálogo y la reconciliación en una sociedad marcada por la polarización, convencido de que «el encuentro sincero es siempre más fecundo que la confrontación permanente».
El obispo también pone el acento en la centralidad de la Eucaristía, recordando la invitación del Santo Padre a redescubrir la presencia real de Cristo como fuente de amor, esperanza y fortaleza para transformar la sociedad. Junto a ello, resalta el mensaje dirigido a los jóvenes para que no tengan miedo de plantearse la vocación sacerdotal o la vida religiosa como un camino de entrega plena.
«Rompamos con todo lo que nos separa»
Con motivo de las fiestas patronales, el obispo invita a que «cada saludo, cada comida compartida y cada encuentro» sirvan para fortalecer la convivencia y evitar que nadie se sienta solo.
En ese contexto recuerda las palabras pronunciadas por León XIV en la catedral de la Almudena de Madrid, donde evocó que «fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo», así como su llamamiento en la abadía de Montserrat a «deponer las armaduras que endurecen el corazón para revestirnos únicamente de las armas de Dios».
Bajo la protección de la Virgen Blanca
El mensaje concluye con una oración a la patrona de Vitoria-Gasteiz para que conceda a la ciudad la gracia de ser «constructores de paz, sembradores de esperanza y testigos de la alegría del Evangelio».
Elizalde recuerda igualmente una de las frases pronunciadas por León XIV durante la Misa celebrada en la plaza de Cibeles de Madrid: «Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano».
Finalmente, el obispo desea a todos los vitorianos unas fiestas de la Virgen Blanca «llenas de respeto, alegría y fraternidad».