Pino Cannavò estaba a punto de ser ordenado diácono permanente cuando una grave enfermedad cambió por completo el rumbo de su vida. Lejos de aplazar indefinidamente la celebración, el arzobispo de Catania, en la isla italiana de Sicilia, Luigi Renna, acudió a la unidad de cuidados intensivos del Policlínico de la ciudad para conferirle el orden del diaconado junto a la cama del hospital.
Según informó la propia archidiócesis, la celebración se desarrolló en un ambiente de recogimiento y contó únicamente con la presencia de su esposa, María Rita, sus dos hijos y un reducido grupo de personas, debido al delicado estado de salud del nuevo diácono.
Una vocación que la enfermedad no detuvo
Cannavò pertenece a la parroquia del Santísimo Sacramento de la Reconciliación de Catania y realizaba su etapa de formación pastoral en la parroquia de San Francisco de Paola cuando fue diagnosticado de una enfermedad especialmente grave, poco antes de la fecha prevista para su ordenación.
Ante esa situación, la Archidiócesis decidió trasladar la celebración al hospital para que pudiera recibir el ministerio para el que llevaba años preparándose.
«Donde está el Señor, allí está también su servidor»
Durante una breve homilía, el arzobispo recordó las palabras de Jesucristo sobre el seguimiento y el servicio, subrayando que el auténtico discípulo permanece junto al Señor también en el momento del sufrimiento.
Dirigiéndose al nuevo diácono, afirmó que ahora vive unido a Cristo «en la cruz de su cama de hospital» y que, precisamente desde esa situación, continúa anunciando el Evangelio con su fidelidad al Señor.
La Archidiócesis de Catania explicó que el propio Pino Cannavò manifestó que esta era la ordenación para la que se había preparado durante tanto tiempo y que acogía ese momento como el cumplimiento de su vocación, incluso en medio de la enfermedad.