El cardenal Onaiyekan exige al Gobierno de Nigeria acabar con los secuestros: «No tiene excusa»

El cardenal Onaiyekan exige al Gobierno de Nigeria acabar con los secuestros: «No tiene excusa»

El cardenal John Onaiyekan, arzobispo emérito de Abuya, la capital de Nigeria, ha reclamado al Gobierno del presidente Bola Ahmed Tinubu que ponga fin a la ola de secuestros que continúa golpeando al país y ha asegurado que las autoridades «no tienen excusa» para no acabar con esta lacra.

En una entrevista concedida a ACI Africa tras el rescate de un grupo de escolares que permanecieron casi dos meses en cautividad, el purpurado advirtió de que la liberación de los menores no puede ocultar que cientos de personas siguen en manos de bandas criminales y grupos terroristas. Nigeria continúa siendo uno de los países más afectados por los secuestros, una violencia que golpea de forma recurrente a la población civil y también a sacerdotes, religiosos y comunidades cristianas.

«El secuestro nunca debió producirse»

Onaiyekan afirmó que el éxito de la operación no debe servir para dar por superada la crisis de seguridad que vive el país.

«Podemos dar gracias a Dios, agradecer al presidente y a todos los demás, pero el secuestro nunca debió producirse si el Gobierno hubiera afrontado seriamente la lucha contra la inseguridad. No tiene excusa para no acabar con los secuestros en Nigeria», declaró el cardenal.

El arzobispo emérito de Abuya insistió en que la liberación de los niños no elimina el sufrimiento vivido durante casi dos meses de cautiverio ni el de sus familias.

«Todos damos gracias a Dios. Pero su liberación no elimina el dolor de haber tenido a tantos niños cautivos durante casi dos meses», afirmó.

«Todavía hay cientos de personas en manos de los terroristas»

El purpurado pidió al Ejecutivo nigeriano que no considere el rescate como una señal de que la situación está bajo control.

«Rezo y espero que el Gobierno no piense que ya hemos hecho bien las cosas porque estos niños han sido liberados. No debemos olvidar que todavía hay otras personas, quizá cientos, en manos de terroristas que exigen rescates de todo tipo», señaló.

Onaiyekan cuestionó además que las fuerzas de seguridad no hayan logrado desmantelar los lugares donde los secuestradores mantienen retenidas a sus víctimas.

«Por las imágenes que vi de los niños, está claro que no pasaron sesenta días durmiendo en el monte», observó.

Según explicó, los grupos criminales cuentan con infraestructuras permanentes donde mantienen a los secuestrados hasta que concluyen las negociaciones o reciben el pago de un rescate.

«Si eso es así, seguimos sin comprender cómo el Gobierno dice que no puede acabar con estos elementos criminales», lamentó.

El cardenal añadió que solo podrá hablarse de una mejora real cuando los nigerianos puedan desplazarse libremente por el país sin miedo a ser secuestrados.

Pide atención psicológica y espiritual para los menores liberados

Onaiyekan reclamó asimismo que el Gobierno proporcione una atención integral a los niños rescatados para ayudarles a superar las secuelas del cautiverio.

«Esperamos que el Gobierno comprenda que, después de sesenta días en esas circunstancias, estos niños necesitan una atención especial, tanto psicológica como espiritual, para superar el trauma al que han sido expuestos. Algunos tienen apenas dos años y, si no reciben la ayuda adecuada, eso puede afectar a su futuro», advirtió.

El papel de los padres en la transmisión de la fe

Las declaraciones del cardenal se produjeron durante la celebración del vigésimo quinto aniversario de la Organización Católica de Hombres de Nigeria, una entidad cuya creación impulsó hace ahora veinticinco años.

Dirigiéndose a sus miembros, Onaiyekan animó a los padres de familia a ejercer un liderazgo cristiano en sus hogares y a convertir sus casas en auténticas iglesias domésticas.

«La fuerza de la Iglesia y de la sociedad comienza en la familia. Los hombres católicos deben dar ejemplo con el amor, la oración, la integridad y el servicio. Sed buenos padres en vuestras familias. Que vuestros hogares sean iglesias domésticas donde Cristo esté verdaderamente presente», afirmó.

El purpurado recordó finalmente que la misión de un padre no consiste únicamente en asegurar el sustento material de la familia, sino también en transmitir la fe con el ejemplo, la oración y una vida coherente con el Evangelio.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando