El obispo de Maralal (Kenia), Mons. Hieronymus Emusugut Joya, ha promulgado un nuevo conjunto de normas disciplinarias para el clero de su diócesis, tras denunciar diversos problemas de conducta y de gestión entre parte de sus sacerdotes. Las medidas incluyen la prohibición de frecuentar bares, consumir alcohol, poseer negocios privados o adquirir bienes a través de familiares. En el marco de esta reforma, el prelado también ha apartado del ejercicio del ministerio sacerdotal y pastoral a siete sacerdotes por presuntas violaciones del derecho canónico.
Según informan medios de comunicación kenianos, el obispo explicó en una carta dirigida a los fieles que estas decisiones responden a la situación encontrada desde que asumió el gobierno pastoral de la diócesis hace tres años, marcada por irregularidades en la administración de los bienes eclesiásticos, problemas disciplinarios y abuso de la autoridad por parte de algunos miembros del clero.
Un nuevo código disciplinario para los sacerdotes
Entre las nuevas disposiciones establecidas por Mons. Joya figura la obligación de que los sacerdotes permanezcan en sus residencias a partir de las siete de la tarde. Además, les prohíbe consumir alcohol en bares, salones parroquiales o en sus propias viviendas, así como celebrar actos litúrgicos bajo los efectos del alcohol o con resaca.
El decreto diocesano también impide a los presbíteros poseer o administrar negocios privados y adquirir bienes inmuebles mediante familiares o terceras personas. Con estas medidas, el obispo busca reforzar la dedicación al ministerio sacerdotal, preservar la dignidad del sacerdocio y garantizar una mayor transparencia en la administración de la diócesis.
«Para preservar la dignidad del sacerdocio, un sacerdote no debería ser visto en un bar», afirmó el prelado, quien añadió que el consumo de alcohol resulta incompatible con el testimonio que deben ofrecer los ministros de la Iglesia.
Siete sacerdotes suspendidos
Como parte de este proceso de reforma, Mons. Joya anunció que siete sacerdotes han sido apartados de sus responsabilidades sacerdotales y pastorales por presuntas infracciones del derecho canónico.
Las acusaciones incluyen supuestos casos de mala gestión económica, negligencias en la administración parroquial y abuso de autoridad eclesiástica. El obispo advirtió además que, si algunos de estos asuntos no pueden resolverse por la vía canónica, solicitará la intervención de las autoridades civiles y judiciales.
«No intenten llevar a los sacerdotes a la tentación»
En su mensaje a los fieles, el obispo dirigió también un llamamiento explícito a las mujeres para que respeten la vocación sacerdotal y el compromiso del celibato.
«A todas las que pretendan llevar a los sacerdotes a la tentación y empujarlos a relaciones contrarias a su fe y a su vocación sacerdotal, les pido que dejen de hacerlo. Estos sacerdotes son seres humanos y tienen sentimientos. Si ustedes los convencen, pueden llegar a ser débiles», afirmó.
Al mismo tiempo, recordó que los propios sacerdotes deben ser fieles a las promesas realizadas el día de su ordenación.
«¿Cómo puede alguien realizar la obra de Dios cuando tiene sus propios negocios y debe mantener a una mujer y a un hijo?», preguntó Mons. Joya, insistiendo en que el ministerio sacerdotal exige una entrega plena al servicio del pueblo de Dios.