En un nuevo llamamiento a la paz en medio de los conflictos que sacuden el mundo, el papa León XIV ha afirmado que la reconciliación entre los pueblos exige antes que nada un camino de conversión y penitencia. En un mensaje enviado con motivo del ‘Día de San Columbano’, celebrado este fin de semana en la ciudad italiana de Lodi, el Pontífice aseguró que «solo la misericordia divina puede infundir en los corazones la misericordia humana y hacer que los enemigos se tiendan la mano».
La carta, fechada el 2 de julio y firmada por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, fue dirigida al obispo de Lodi, monseñor Maurizio Malvestiti, con ocasión de la XXVII edición del ‘Día de San Columbano’, un encuentro dedicado a san Columbano, abad irlandés del siglo VI y uno de los grandes evangelizadores de Europa occidental.
San Columbano y las raíces cristianas de Europa
Nacido en Irlanda hacia el año 543, san Columbano emprendió una intensa labor misionera por el continente europeo, donde fundó numerosos monasterios en los actuales territorios de Francia, Suiza e Italia, entre ellos el célebre monasterio de Bobbio. Su influencia fue decisiva en la consolidación del monacato occidental y es considerado una de las grandes figuras espirituales de la Europa cristiana.
León XIV felicitó a los organizadores por la perseverancia con la que esta iniciativa ha sido mantenida durante casi tres décadas, implicando cada vez a más comunidades eclesiales y civiles vinculadas al santo en distintos países europeos.
El Papa destacó especialmente que las Jornadas de San Columbano han favorecido el encuentro entre personas de diferentes lenguas y naciones, invitándolas a redescubrir juntas «los valores de la tradición cristiana» como respuesta a los desafíos del presente.
La paz comienza con la conversión
Entre esos desafíos, el Santo Padre situó en primer lugar la paz. Según explicó, san Columbano enseña una actitud imprescindible para cualquier proceso de reconciliación: la penitencia.
León XIV señaló que solo quien se presenta humildemente ante Dios reconociendo sus propias culpas, tanto personales como colectivas, puede emprender un verdadero camino hacia la paz.
En este sentido, advirtió que cuando un conflicto degenera en guerra, con su trágico balance de muerte y destrucción, no basta con responsabilizar al adversario.
«En lugar de acusarse mutuamente, hay que implorar la misericordia de Dios, juez misericordioso», afirma el Pontífice en la carta y añade que «solo la misericordia divina puede infundir en los corazones la misericordia humana y hacer que los enemigos se tiendan la mano».
Un mensaje para la Europa de hoy
Las palabras de León XIV llegan en un contexto internacional marcado por las guerras en Ucrania y Tierra Santa, así como por otros conflictos que siguen causando miles de víctimas. En este escenario, el Papa vuelve a insistir en una idea presente desde el inicio de su pontificado: la paz no puede sostenerse únicamente sobre acuerdos políticos o militares, sino que exige una auténtica conversión del corazón.
El Pontífice añadió que san Columbano enseña también a no guardar para uno mismo los dones recibidos de Dios, sino a compartirlos con todos, favoreciendo el encuentro entre pueblos y culturas desde las raíces cristianas de Europa.
Recuerdo de su reciente visita a Codogno
En la parte final de la carta, León XIV expresó su deseo de que el ‘Día de San Columbano’ dé abundantes frutos espirituales y recordó su reciente visita a Codogno, en la diócesis de Lodi, donde acudió para venerar a santa Francisca Javier Cabrini.
El Santo Padre concluyó impartiendo la bendición apostólica a todos los participantes y deseando que el ejemplo de san Columbano continúe inspirando a Europa en la búsqueda de la unidad, la reconciliación y la paz.