El sacerdote Crépin Martial Monga, párroco de San Juan Bautista de Zémio, en la diócesis de Bangassou (República Centroafricana), fue asesinado el pasado 29 de junio tras ser alcanzado por disparos cuando regresaba a la casa parroquial. En el ataque también resultó gravemente herida una feligresa que lo acompañaba, cuya vida sigue en peligro.
Según informaron fuentes locales y diocesanas, el ataque se produjo hacia las 18:43 horas en la carretera que une un puesto de control de las Fuerzas Armadas Centroafricanas con la residencia parroquial. El sacerdote recibió un disparo en la cabeza y falleció en el acto, mientras que la mujer que viajaba con él fue alcanzada en el cuello y permanece ingresada en estado crítico en el hospital de Zémio.
Por el momento, las autoridades no han identificado a los autores del ataque y ningún grupo ha reivindicado la acción. La investigación continúa abierta para esclarecer las circunstancias y el móvil del crimen.
El obispo lamenta la pérdida de un sacerdote comprometido con la paz
El obispo de Bangassou, Mons. Aurelio Gazzera, expresó su pesar por la muerte del sacerdote y calificó lo sucedido como «una pérdida inmensa para la comunidad local y para la diócesis de Bangassou».
El prelado destacó el compromiso constante del padre Monga con la promoción de la paz y la reconciliación en una de las regiones más inestables del país. En el momento de hacer pública su declaración, explicó, todavía se escuchaban disparos en Zémio, lo que dificultaba obtener información precisa sobre lo ocurrido.
Además de su labor pastoral, el sacerdote formaba parte del Comité Local para la Paz y la Reconciliación, desde donde impulsaba iniciativas de diálogo y convivencia entre comunidades afectadas por años de violencia.
Su último servicio pastoral
El padre Monga era conocido por su cercanía a la población y por su dedicación a las familias que viven en una zona marcada por el conflicto armado. Quienes lo conocieron lo describen como un sacerdote entregado por completo a su ministerio, cuya única «arma» era el Evangelio.
Pocas horas antes de morir, había presidido una intensa jornada pastoral. El 28 de junio administró el sacramento del Bautismo a 175 personas, entre ellas 160 cristianos desplazados pertenecientes a su parroquia. A la mañana siguiente acompañó a los recién bautizados hasta la ribera del río Mbomou antes de regresar con ellos a Zémio, en lo que terminó siendo su último acto pastoral.
Las exequias del sacerdote se celebraron el 1 de julio en la catedral de San Pedro Claver de Bangassou.