El secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Mario Grech, considera que el proceso sinodal impulsado en la Iglesia durante los últimos años todavía no ha alcanzado la meta que se había propuesto. Durante un encuentro celebrado en el Vaticano con los presidentes de las asambleas episcopales continentales, el purpurado maltés afirmó que solo se dará por satisfecho cuando la sinodalidad se traduzca en un auténtico impulso misionero capaz de renovar la evangelización.
Grech sostuvo que las distintas etapas recorridas hasta ahora son un signo de la acción del Espíritu Santo, pero insistió en que el camino seguirá incompleto si no da lugar a comunidades que anuncien el Evangelio con renovado entusiasmo.
«Solo estaré satisfecho cuando vea un amplio movimiento misionero»
Durante su intervención, el cardenal reconoció los avances del proceso sinodal, aunque dejó claro que, a su juicio, todavía no ha producido el fruto más importante.
«Solo estaré realmente satisfecho cuando vea surgir un amplio movimiento misionero, un nuevo impulso que haga salir a la Iglesia, que la lleve a asumir riesgos, que la acerque más a las personas y le permita anunciar el Evangelio con libertad y creatividad», afirmó.
Para Grech, el objetivo de la sinodalidad no consiste únicamente en mejorar el funcionamiento interno de la Iglesia o hacer más participativas sus estructuras, sino en provocar una auténtica renovación de su misión evangelizadora.
La verdadera prueba llegará cuando la Iglesia salga a evangelizar
El secretario general del Sínodo sostuvo que el éxito del proceso no podrá medirse por las reformas organizativas, sino por su capacidad para generar comunidades misioneras.
«La verdadera prueba del camino sinodal llegará cuando veamos comunidades que se dejen enviar, que salgan al encuentro de los demás, que no solo hablen de esperanza, sino que la hagan visible con su vida», aseguró.
Grech expresó además su deseo de que la actual fase de aplicación de las conclusiones del Sínodo permita a toda la Iglesia asumir ese renovado impulso evangelizador.
«Una Iglesia sinodal no teme las diferencias»
El purpurado defendió también que la sinodalidad no debe entenderse simplemente como un método de organización, sino como una forma de vivir la comunión eclesial.
«Una Iglesia sinodal no teme las diferencias, porque sabe que la unidad no nace de la uniformidad, sino de la comunión», afirmó.
En esa misma línea, explicó que el camino sinodal no pretende redistribuir espacios de poder dentro de la Iglesia, sino fomentar una cultura de escucha, discernimiento y corresponsabilidad que transforme progresivamente la vida eclesial.
Continúa la aplicación de las conclusiones del Sínodo
Las declaraciones de Grech se producen mientras la Secretaría General del Sínodo continúa acompañando la aplicación de las conclusiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en las distintas Iglesias particulares.
Para el cardenal maltés, esta etapa constituye un momento decisivo, ya que será ahora cuando pueda comprobarse si el proceso sinodal iniciado en los últimos años logra traducirse en un renovado dinamismo misionero o queda limitado al ámbito de las reformas internas.