Parolin ordena obispo a Renzo Pegoraro, presidente de la Academia para la Vida

Parolin ordena obispo a Renzo Pegoraro, presidente de la Academia para la Vida

El cardenal Pietro Parolin presidió este domingo en Padua la ordenación episcopal de monseñor Renzo Pegoraro, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, y aprovechó su homilía para animar a los cristianos a no avergonzarse del Evangelio y a dar testimonio público de la fe en un mundo marcado por el miedo y la incertidumbre.

La celebración tuvo lugar en el Santuario de Nuestra Señora, Madre de la Providencia, situado en Sarmeola di Rubano, una localidad cercana a Padua, dentro de las instalaciones de la Opera della Provvidenza di Sant’Antonio (OPSA), un centro que atiende a unas 600 personas con discapacidad y necesidades especiales.

Un lugar ligado a la trayectoria de Pegoraro

La elección del lugar no fue casual. Antes de su nombramiento al frente de la Pontificia Academia para la Vida, Pegoraro ejerció allí como médico voluntario durante sus años de formación sacerdotal y continúa vinculado a la institución como presidente de su comité de ética.

Durante la homilía, el cardenal Parolin destacó el valor simbólico de iniciar el ministerio episcopal en un lugar dedicado al cuidado de los más vulnerables.

«La promoción de la vida que la Academia Pontificia garantiza mediante la investigación y la producción científica encuentra aquí una expresión concreta en la asistencia y el cuidado ofrecidos a quienes sufren diversas formas de fragilidad humana», afirmó el secretario de Estado.

Según explicó, la labor de la Academia para la Vida y el trabajo desarrollado por la OPSA representan dos expresiones complementarias de una misma misión: la defensa y promoción de la dignidad de toda persona humana.

«No tengan miedo de hacer el bien»

Tomando como punto de partida el Evangelio proclamado durante la liturgia, Parolin exhortó a los fieles a no dejarse paralizar por el miedo y a anunciar con valentía el mensaje cristiano.

«No tengan miedo de hacer el bien», afirmó, recordando que la confianza del cristiano no se apoya en las propias fuerzas, sino en la certeza de que Dios cuida de cada persona con amor providente.

El Purpurado insistió en que la vida humana está protegida por la fidelidad de Dios y recordó que el Señor conoce incluso los detalles aparentemente más insignificantes de la existencia de cada hombre y mujer.

Dirigiéndose especialmente a los seminaristas presentes, les animó a vivir su vocación con confianza y generosidad, recordando que Dios llama a cada uno para convertirse en instrumento de reconciliación y de paz.

Una referencia a León XIV y al Corpus Christi de Madrid

En la parte final de su homilía, Parolin evocó una de las imágenes que más le impresionaron del reciente viaje apostólico de León XIV a España.

El secretario de Estado recordó las palabras pronunciadas por el Papa durante la celebración del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles de Madrid, cuando describió la religiosidad española como una «escuela de fe» capaz de enseñar todavía hoy importantes lecciones espirituales.

Parolin citó especialmente una frase del Pontífice que, según confesó, le impactó personalmente: «Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante nuestro prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar a su hermano; una escuela que nos enseña la gratuidad del amor que se convierte en don».

Para el cardenal, esta imagen resume de manera especialmente elocuente la vocación cristiana al servicio, la caridad y la entrega a los demás.

De Padua a Marruecos

Tras la celebración en Padua, el cardenal Parolin ha iniciado un viaje oficial a Marruecos que se prolongará hasta el 24 de junio. Según informó la Secretaría de Estado de la Santa Sede, el secretario de Estado participará en Rabat en la ceremonia en la que será investido miembro honorario de la Academia del Reino de Marruecos.

La visita coincide además con el 50 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos y la Santa Sede, unas relaciones que, según destacó el Vaticano, se han desarrollado durante estas cinco décadas sobre la base del respeto mutuo y el diálogo.

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