León XIV alerta a los niños sobre la dependencia digital: «Dios no quiere mirar el teléfono, quiere mirar nuestros corazones»

León XIV alerta a los niños sobre la dependencia digital: «Dios no quiere mirar el teléfono, quiere mirar nuestros corazones»

El papa León XIV visitó este lunes a los niños, adolescentes y animadores que participan en la tradicional “Estate Ragazzi in Vaticano”, el centro estival organizado para los hijos de empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. En un diálogo celebrado en el Aula Pablo VI, el Pontífice respondió a preguntas sobre la tecnología, los viajes, la amistad, la familia y la oración, insistiendo en la necesidad de no depender excesivamente de las pantallas y de recuperar el contacto personal.

El encuentro se desarrolló en un ambiente cercano y espontáneo. Los participantes explicaron al Papa que durante las actividades del campamento consiguen divertirse sin teléfono móvil, pero reconocieron que durante el resto del año les resulta difícil separarse de las pantallas cuando regresan a casa.

A partir de esa inquietud, León XIV ofreció una reflexión sencilla y directa sobre el uso de la tecnología, especialmente entre niños y jóvenes.

La tecnología es útil, pero no debe sustituir la amistad

El Papa comenzó reconociendo que los dispositivos digitales pueden tener aspectos positivos y ser útiles para muchas actividades. Sin embargo, advirtió que cuando las personas están juntas no resulta necesario tener constantemente en la mano el móvil, el teléfono o la tableta.

«La tecnología puede ser muy buena y nos sirve para muchas cosas, pero cuando estamos juntos no es necesario tener en la mano en todo momento el móvil, el teléfono o la tableta», señaló.

León XIV destacó que los niños presentes estaban disfrutando precisamente porque no estaban pendientes de las pantallas. A partir de ahí, insistió en la importancia de cultivar amistades reales.

«Es muy importante formar amistades, encontrarnos juntos, jugar juntos y quizá también estudiar juntos como personas, no como ordenadores o máquinas, como tecno-robots», afirmó.

El Pontífice subrayó que los seres humanos necesitan el contacto con los demás y que la tecnología, aunque pueda ayudar, no puede ocupar el lugar de las relaciones personales.

El Papa pide recuperar el diálogo en familia

León XIV extendió su reflexión al ámbito familiar y advirtió contra la imagen, cada vez más habitual, de familias reunidas físicamente pero aisladas porque cada miembro mira su propio dispositivo.

«La familia que se encuentra junta no es suficiente si estamos todos allí mirando cada uno su teléfono», dijo.

El Papa animó a recuperar la conversación, el juego compartido y el trato personal dentro del hogar. Según explicó, aprender a dialogar y a convivir con otros forma parte esencial del desarrollo humano.

En ese contexto, también introdujo la dimensión espiritual de la vida familiar. Recordó que, aunque se puedan tener la Biblia o algunas oraciones en el teléfono, la relación con Dios no puede quedar reducida a una pantalla.

«Dios no quiere mirar el teléfono: Dios quiere mirar nuestros corazones, nuestra vida», afirmó.

Por eso invitó a vivir con mayor libertad respecto a los dispositivos y a buscar a Dios también en la oración familiar y comunitaria.

«Intentan hacernos dependientes»

En una parte de su respuesta dirigida especialmente a los participantes de más edad, León XIV alertó sobre los mecanismos diseñados por algunas aplicaciones para generar dependencia.

El Papa señaló que muchos programas y aplicaciones están pensados de forma deliberada para mantener la atención del usuario durante el mayor tiempo posible.

«Ellos intentan hacernos dependientes de esta tecnología», advirtió.

Frente a esta realidad, recomendó establecer límites concretos en el uso de los dispositivos. Entre los ejemplos que propuso mencionó dejar de mirar el teléfono después de cierta hora o reservar determinados momentos para hablar con la familia y estar juntos.

Según el Pontífice, esos límites pueden ayudar a vivir con más libertad y a desarrollar mejor la dimensión humana y espiritual de la persona.

«No estamos todos pegados a un cable», recordó. «Somos seres humanos».

Una anécdota sobre el GPS

La segunda pregunta estuvo relacionada con el tema de la edición de este año de la “Estate Ragazzi in Vaticano”, inspirada en “La vuelta al mundo en 80 días”. Una niña preguntó al Papa por algún secreto aprendido durante sus viajes.

León XIV respondió con una anécdota conectada directamente con el tema anterior. Recordó que, cuando era niño, las personas aprendían a leer mapas de carreteras antes de viajar y preparaban el recorrido con antelación.

Hoy, en cambio, señaló, muchas personas se limitan a introducir el destino en el GPS del coche o del teléfono y siguen sus indicaciones sin pensar demasiado.

El Papa contó que en varias ocasiones, tanto en Italia como en otros países de Europa, en Perú y una vez en Estados Unidos, el GPS lo llevó por una ruta equivocada y terminó bloqueado sin poder llegar a su destino.

A partir de esa experiencia, volvió a insistir en que no conviene depender demasiado de la tecnología.

«No necesito el teléfono si el cerebro funciona»

León XIV aprovechó la anécdota para animar a los niños a desarrollar su capacidad de pensamiento crítico.

«Es importante no ser demasiado dependientes de la tecnología», dijo. «Es mucho mejor aprender nosotros mismos a pensar, a tener la capacidad crítica de saber adónde vamos en la vida, en los viajes o en lo que sea».

El Papa pidió a los jóvenes estudiar bien, prepararse y utilizar la inteligencia que Dios ha dado a cada persona.

«No necesito el teléfono si el cerebro funciona», afirmó, provocando la reacción divertida de los presentes.

Para León XIV, la tecnología puede ayudar y ofrecer información útil, pero no debe reemplazar la capacidad humana de pensar, decidir y resolver problemas.

También señaló que una persona bien preparada puede encontrar soluciones cuando surgen imprevistos durante un viaje o en cualquier otra circunstancia.

Nombrado «Jefe Explorador»

Durante el encuentro, los niños entregaron al Papa un kit de explorador y una placa conmemorativa de la “Estate Ragazzi in Vaticano”. De forma simbólica, León XIV fue nombrado «Jefe Explorador», en sintonía con el tema del campamento de este año.

El Pontífice agradeció el gesto y explicó que le habría gustado responder a más preguntas, aunque debía continuar con otros compromisos.

Antes de despedirse, propuso a los participantes rezar juntos para que pudieran contar a sus padres que habían rezado con el Papa.

«La oración es muy importante para nosotros. Queremos que Jesús esté aquí con nosotros», afirmó.

A continuación, todos rezaron juntos el Padrenuestro y el Papa impartió la bendición.

Una actividad de verano para los hijos de empleados vaticanos

La “Estate Ragazzi in Vaticano” es una iniciativa organizada durante las vacaciones escolares para los hijos de trabajadores de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.

El programa combina actividades recreativas, formación, convivencia y momentos de oración. En esta edición, el hilo conductor es “La vuelta al mundo en 80 días”, propuesta que invita a los participantes a descubrir distintos lugares y culturas a través del juego y la imaginación.

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