Un informe denuncia la infiltración del régimen comunista en la Iglesia católica vietnamita

Un informe denuncia la infiltración del régimen comunista en la Iglesia católica vietnamita

La Iglesia católica en Vietnam continúa sometida a una intensa presión por parte del régimen comunista, según denuncia un nuevo informe de la organización International Christian Concern (ICC), que acusa a las autoridades de controlar, infiltrar y perseguir a las comunidades religiosas que escapan a la supervisión estatal.

El documento, titulado Freedom of Worship: A False Reality in Vietnam, sostiene que la libertad religiosa proclamada por el Gobierno vietnamita es en gran medida una fachada destinada a ocultar un sistema de vigilancia y control sobre los creyentes.

Según el informe, toda manifestación religiosa permitida públicamente está sometida a la supervisión del Estado. Las iglesias independientes se enfrentan a vigilancia constante, infiltraciones y, en algunos casos, procesos judiciales y penas de prisión para sus dirigentes y fieles.

Libertad religiosa en los papeles, control en la práctica

International Christian Concern sostiene que la libertad de culto reconocida formalmente por las leyes vietnamitas dista mucho de la realidad que viven numerosas comunidades religiosas en el país.

El informe describe un sistema en el que el Partido Comunista de Vietnam busca controlar la actividad religiosa mediante mecanismos administrativos, supervisión política y presión sobre las organizaciones confesionales. Cuando estos instrumentos no son suficientes, las autoridades recurren a acusaciones penales ambiguas para neutralizar a líderes religiosos o grupos independientes.

La organización recuerda que la persecución actual hunde sus raíces en la etapa posterior a la guerra de Vietnam. Tras la victoria comunista de 1975, las autoridades dirigieron especialmente sus esfuerzos contra comunidades cristianas de las Tierras Altas Centrales, consideradas sospechosas por sus vínculos históricos con Estados Unidos durante el conflicto.

La infiltración de las comunidades católicas

Uno de los aspectos más llamativos del informe es el dedicado a la Iglesia católica, descrita como la única gran comunidad religiosa reconocida que no se encuentra directamente integrada en la estructura estatal.

Según ICC, las autoridades utilizan el denominado Comité para la Solidaridad de los Católicos Vietnamitas para ejercer influencia dentro de parroquias y estructuras eclesiales. La organización califica este organismo como una entidad pseudo-religiosa controlada por el Estado cuya finalidad sería aumentar la capacidad de influencia del Partido Comunista sobre la vida interna de la Iglesia.

El informe afirma además que miembros de este comité han actuado contra sacerdotes y fieles que denuncian injusticias sociales o medioambientales, defienden la libertad religiosa o rechazan colaborar con las autoridades.

Presos por motivos religiosos

Cuando el control institucional no resulta suficiente, la represión adopta formas más directas. El informe señala que actualmente permanecen encarcelados en Vietnam 57 presos religiosos, varios de los cuales habrían sufrido torturas durante su detención.

Las autoridades suelen recurrir a delitos formulados de manera imprecisa, como “socavar la unidad nacional” o “abusar de las libertades democráticas”, para procesar a creyentes pertenecientes a comunidades religiosas no registradas o críticas con el régimen.

Entre los casos citados por ICC figura el de Nay Y Blang, encarcelado por su participación en una iglesia evangélica no reconocida oficialmente, así como el de Dinh Yum, condenado a once años de prisión por actividades relacionadas con el protestantismo degar.

Los cristianos de las Tierras Altas, entre los más perseguidos

El informe presta especial atención a la situación de los cristianos montagnards de las Tierras Altas Centrales, una minoría que lleva décadas denunciando restricciones religiosas y presiones políticas.

Entre los testimonios recogidos figura el del pastor Nglol Rahlan, actualmente refugiado en Estados Unidos, quien asegura que las autoridades detienen a creyentes, presionan a los ciudadanos para guardar silencio y obligan a algunos cristianos a participar en celebraciones organizadas por iglesias controladas por el Estado.

Rahlan denuncia además que los fieles de su comunidad continúan sin disfrutar de una auténtica libertad religiosa pese a las reiteradas afirmaciones oficiales sobre el respeto a los derechos fundamentales.

Una Iglesia que sigue bajo presión

La conclusión de International Christian Concern es que las iglesias católicas y las comunidades cristianas independientes representan una alternativa ideológica al comunismo promovido por el régimen vietnamita. Por ello, considera improbable que las autoridades concedan mayores espacios de libertad religiosa sin una presión sostenida de la comunidad internacional.

La organización pide intensificar los esfuerzos diplomáticos en defensa de los creyentes perseguidos y reclama el apoyo de los cristianos de todo el mundo para una Iglesia que, en Vietnam, continúa desarrollando su misión bajo vigilancia estatal, restricciones administrativas y amenaza constante de represión.

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