El obispo católico más anciano del mundo tiene 104 años. Se trata del mexicano José de Jesús Sahagún de la Parra, obispo emérito de Ciudad Lázaro Cárdenas y uno de los últimos padres conciliares vivos del Concilio Vaticano II.
A 17 de junio de 2026 la Iglesia cuenta con nueve obispos que ya han superado los 100 años. El número aumentó este martes con el cumpleaños del brasileño Hildebrando Mendes Costa, obispo emérito de Estância, en el estado de Sergipe.
Un reducido grupo de obispos que atravesó el siglo XX
Los nueve obispos centenarios forman parte de una generación eclesial excepcional. Vivieron la Segunda Guerra Mundial, fueron testigos de los grandes cambios del siglo XX y algunos de ellos participaron directamente en el Concilio Vaticano II.
El caso de Sahagún de la Parra es especialmente significativo. Nacido en 1922 en el estado mexicano de Michoacán, fue nombrado en 1961 por san Juan XXIII como primer obispo de la recién creada diócesis de Tula. Participó en tres sesiones del Concilio Vaticano II y fue uno de los pocos obispos mexicanos presentes en la apertura de la asamblea conciliar.
En 1985, san Juan Pablo II lo nombró primer obispo de Ciudad Lázaro Cárdenas. Desde su retiro en 1993 vive nuevamente en su estado natal.
Hildebrando Mendes Costa eleva a nueve el número de obispos centenarios
La lista pasó de ocho a nueve miembros con el centenario de Hildebrando Mendes Costa, que cumplió 100 años el 16 de junio. El prelado brasileño gobernó la diócesis de Estância durante cerca de 17 años, hasta su renuncia por edad en abril de 2003.
En medios locales se le recuerda todavía como el “ángel de la paz”. En Arapiraca, su ciudad natal, muchos fieles lo identifican más por su carácter y cercanía personal que por posiciones eclesiásticas concretas.
Mendes Costa fue ordenado sacerdote en 1951 y recibió la consagración episcopal en 1981. Su nombre aparece vinculado al documento bioético “Manifesto pela Vida”, publicado en 1999 por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, en el que el episcopado brasileño abordó cuestiones relativas a la defensa de la vida en el contexto de los debates sociales de finales de los años noventa.
Dos de los centenarios participaron en el Vaticano II
Junto al mexicano Sahagún de la Parra, otro de los últimos participantes vivos del Concilio Vaticano II es el belga Daniel Alphonse Omer Verstraete, de 101 años, obispo emérito de Klerksdorp, en Sudáfrica.
Verstraete, religioso oblato, fue ordenado sacerdote en 1950. Tras años de misión en Sudáfrica, Pablo VI lo nombró en 1965 prefecto apostólico de West-Transvaal. Cuando la prefectura fue elevada a diócesis en 1978, se convirtió en el primer obispo de Klerksdorp.
Su ministerio se desarrolló durante las últimas décadas del apartheid, en un ambiente marcado por tensiones sociales y pastorales. Se retiró en 1994, tras 16 años al frente de la diócesis.
Diplomáticos, teólogos y pastores de larga trayectoria
Entre los obispos centenarios figura también el cardenal italiano Angelo Acerbi, de 100 años, uno de los diplomáticos más veteranos de la Santa Sede. Fue nuncio apostólico en países como Nueva Zelanda, Colombia, Hungría y Países Bajos. En 1989 sobrevivió a un ataque armado durante su servicio diplomático en Colombia. El papa Francisco lo creó cardenal en 2024, cuando tenía 99 años.
Otro de los nombres de la lista es el belga Albert Jean Charles Ghislain Houssiau, también de 100 años. Profesor de dogmática, fue nombrado obispo de Lieja en 1986. Durante su ministerio episcopal promovió el diálogo ecuménico y la cooperación entre laicos y clero. Se retiró en 2001.
El arzobispo surcoreano Victorinus Youn Kong-hi, de 100 años, pertenece a la generación de pastores que acompañó el crecimiento de la Iglesia católica en Corea. Gobernó la archidiócesis de Gwangju entre 1973 y 2000, en una etapa de profundos cambios sociales y políticos.
Brasil tendrá más obispos centenarios este verano
La presencia brasileña entre los obispos más longevos no se limita a Mendes Costa. Manuel Edmilson da Cruz, capuchino de 100 años, también forma parte de este grupo. San Juan Pablo II lo nombró obispo de Limoeiro do Norte en 1991 y permaneció al frente de la diócesis hasta 2007.
La lista podría ampliarse en las próximas semanas. El 29 de julio cumplirá 100 años Heitor de Araújo Sales, arzobispo emérito de Natal, en el estado de Rio Grande do Norte. Era hermano del cardenal Eugênio de Araújo Sales, fallecido en 2012.
El 11 de agosto alcanzará también el siglo de vida Pedro Antônio Marchetti Fedalto, arzobispo emérito de Curitiba, en el estado de Paraná. Cuatro de sus hermanos fueron igualmente sacerdotes.
En ese caso, el número de obispos católicos centenarios pasará de nueve a once este verano.
Una generación eclesial que desaparece
La longevidad de estos prelados ofrece una mirada singular sobre la historia reciente de la Iglesia. Son hombres formados antes de los grandes cambios culturales y eclesiales de la segunda mitad del siglo XX, algunos participaron activamente en el Concilio Vaticano II; otros gobernaron diócesis durante décadas de transformación social, secularización acelerada y tensiones internas en la Iglesia.
Su edad no es solo una curiosidad estadística. Es también el testimonio de una generación episcopal que enlaza el mundo católico anterior al Concilio con la Iglesia contemporánea.