El papa León XIV comenzó este miércoles su segunda jornada en Cataluña con la visita a la prisión de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), donde mantuvo un encuentro con 80 internos procedentes de distintos centros penitenciarios catalanes antes de desplazarse a la Abadía de Montserrat.
A su llegada al centro penitenciario, el Pontífice fue recibido por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; y el consejero de Justicia de la Generalitat, Ramon Espadaler. Los internos le dieron la bienvenida interpretando la canción «Ayúdame a caminar».
Encuentro con reclusos de varios centros penitenciarios
La reunión tuvo lugar en el teatro auditorio de la prisión, espacio donde habitualmente se celebra la Misa dominical. En el encuentro participaron 22 mujeres procedentes de Brians 1 y Wad Ras, así como 58 hombres de Brians 1 y Brians 2.
Durante la visita, varios internos compartieron su experiencia personal con el Santo Padre y le hicieron entrega de algunos obsequios elaborados en los talleres del centro penitenciario.
La actividad contó también con la participación del padre Jesús Bel, sacerdote mercedario y coordinador de la Pastoral Penitenciaria del Obispado de Sant Feliu de Llobregat, que desarrolla su labor pastoral en el centro desde hace años.
Testimonios sobre la experiencia de la fe en prisión
Entre las personas que intervinieron durante el encuentro se encontraban Montse y Josefina, dos internas que explicaron al Pontífice el papel que la fe ha desempeñado durante su estancia en prisión.
Montse relató que conoció más profundamente la vida religiosa gracias al acompañamiento recibido en el centro penitenciario y señaló que la ayuda espiritual le resultó especialmente importante tras la muerte de uno de sus hijos. Antes del encuentro expresó también su satisfacción por poder participar en la visita papal.
Por su parte, Josefina explicó al Papa que la fe cristiana constituye un apoyo importante en su vida cotidiana dentro de la prisión.
El mensaje del Papa
Tras escuchar los testimonios, León XIV dirigió unas palabras a los internos centradas en la dignidad de la persona y en la posibilidad de comenzar una nueva etapa en la vida.
Dejamos a continuación las palabras del Papa:
Queridos hermanos y hermanas:
Gràcies a tots pel vostre acolliment tan ple de simpatia i cordialitat!
Me siento edificado por el testimonio que nos han compartido Montse y Josefina. Muchas gracias. Agradezco también las palabras del padre Jesús, que ponen de manifiesto el compromiso de los capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria diocesana de Sant Feliu de Llobregat.
Todo ser humano es “digno” por el mero hecho «de haber sido querido, creado y amado por Dios» (cf. Magnifica humanitas, 52). No existe, pues, ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho.
Esto es válido, de manera particular, para vosotros queridos hermanos y hermanas, que lleváis el peso de estar lejos de vuestros seres queridos y sufrís, además, a causa de vuestra actual condición. Cuando os venga la tentación de sentiros menos y penséis que no vale la pena seguir adelante, “alzad vuestra mirada” hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía.
Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona. San Agustín, en sus Confesiones, nos comparte su itinerario vital y nos habla de ello; si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones.
Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar. Hoy, Él continúa hablándonos en lo profundo de nuestras conciencias para hacernos descubrir que tiene su morada en medio de nosotros. Sólo espera que le demos una oportunidad.
Queridos amigos y amigas, os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar.
Os encomiendo de modo particular a la intercesión maternal de Nuestra Señora de la Merced y con todo afecto pido al Señor que os bendiga. Muchas gracias.