Tres parroquias de Getafe recibirán la bendición de León XIV para sus futuros templos

Tres parroquias de Getafe recibirán la bendición de León XIV para sus futuros templos

La visita de León XIV a Madrid dejará también una huella visible en tres municipios de la diócesis de Getafe. Durante el gran encuentro que tendrá lugar el próximo 8 de junio en el estadio Santiago Bernabéu, el Pontífice bendecirá las primeras piedras de tres nuevos templos parroquiales que se construirán o ampliarán en Alcorcón, Móstoles y Valdemoro.

Según ha informado la misma diócesis de Getafe, el Papa bendecirá diecisiete primeras piedras destinadas a futuras iglesias de las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe, un gesto que busca subrayar la vitalidad evangelizadora de las comunidades católicas de la región.

Tres proyectos para responder al crecimiento de las parroquias

Las parroquias de la diócesis de Getafe serán San Juan Pablo II de Alcorcón, San Pablo VI de Móstoles y San Vicente de Paúl de Valdemoro.

En los tres casos, el crecimiento de la actividad pastoral y del número de fieles ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con instalaciones más amplias y adecuadas para la atención de las comunidades.

La situación es especialmente significativa en Valdemoro. Su párroco, Gabriel Díaz Azarola, explica que cada domingo celebra la Eucaristía para cerca de mil personas en un espacio con capacidad para apenas 160 fieles, una realidad que evidencia la urgencia de un nuevo templo parroquial.

Mientras que en Alcorcón se trata de una parroquia de nueva creación que actualmente desarrolla su actividad en las instalaciones del Colegio Juan Pablo II, en Móstoles y Valdemoro las obras permitirán completar y ampliar estructuras ya existentes.

«Una ocasión única e irrepetible»

La posibilidad de que sea el propio Sucesor de Pedro quien bendiga las primeras piedras de los futuros templos supone un impulso espiritual y pastoral para unas comunidades que llevan años trabajando para sacar adelante estos proyectos.

Este rito expresa la consagración del futuro templo a Dios y recuerda que toda comunidad cristiana está llamada a edificarse sobre Cristo, la piedra angular. La bendición de la primera piedra marca así el inicio de una obra material, pero también el comienzo de un proyecto espiritual destinado a reunir a los fieles en torno a la Eucaristía, la predicación de la Palabra y la vida sacramental.

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