La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) celebró las ordenaciones sacerdotales de doce nuevos sacerdotes en la mañana de ayer en la Catedral de Santa Cecilia, en Omaha, Nebraska.
La ceremonia fue presidida por Su Excelencia Mons. Thomas Wenski, arzobispo de la Arquidiócesis de Miami, quien ofició las ordenaciones conforme a la liturgia tradicional propia de la Fraternidad. La Provincia Norteamericana de la FSSP difundió la noticia a través de sus redes sociales, donde compartió imágenes de los doce nuevos sacerdotes acompañados del prelado y del clero asistente. La institución pidió a los fieles mantener a los recién ordenados en sus oraciones.
Estas ordenaciones en Norteamérica se inscriben en un mismo ciclo ordinatorio que refleja el alcance internacional de la Fraternidad. El pasado 2 de mayo, coincidiendo con la fiesta de Nuestra Señora, patrona de Baviera, otros doce nuevos diáconos fueron ordenados en la basílica abacial de Ottobeuren, uno de los grandes templos barrocos del sur de Alemania. La ceremonia fue conferida por monseñor Wolfgang Haas, arzobispo emérito de Vaduz, y entre los ordenandos figuraban tres de origen español y uno mexicano, signo de una incipiente presencia hispana dentro de la Fraternidad.
El dato más llamativo es el ritmo vocacional de la FSSP, que mantiene una de las ratios de vocaciones más altas del clero católico actual. Según los datos más recientes publicados por la propia institución, la Fraternidad cuenta con cerca de 580 miembros, entre ellos en torno a 380 sacerdotes, una treintena de diáconos y más de 160 seminaristas en formación, distribuidos principalmente entre sus seminarios de Wigratzbad (Baviera) y Denton (Estados Unidos). La FSSP mantiene además presencia consolidada en más de 150 diócesis de todo el mundo. Estas cifras contrastan con el descenso generalizado de vocaciones en buena parte de la Iglesia occidental y son interpretadas por sus defensores como muestra de la vitalidad de la liturgia tradicional.
Fundada en 1988, la FSSP está dedicada a la celebración de la Misa y los sacramentos según los libros litúrgicos de 1962, y su crecimiento sostenido refuerza su presencia en Europa, Norteamérica y otros continentes.