Las fuerzas israelíes irrumpieron el pasado sábado en la ciudad de Belén, en Cisjordania, lanzando gases lacrimógenos hacia distintos barrios residenciales y provocando escenas de pánico entre la población civil, según denunció la organización Persecuted Church Alerts citando testimonios y medios locales presentes sobre el terreno.
Testigos presenciales aseguraron que varias granadas de gas fueron disparadas dentro y alrededor de zonas habitadas, obligando a numerosas familias a abandonar calles y viviendas debido a la densa humareda y a las dificultades para respirar. Imágenes difundidas en redes sociales mostraban amplias áreas de la ciudad cubiertas por el humo.
La operación se produjo en el contexto del aumento de las incursiones militares israelíes en distintas localidades de Cisjordania, donde en los últimos meses se han intensificado las redadas, detenciones y enfrentamientos en medio de una creciente tensión política y del incremento de la violencia de colonos judíos contra comunidades palestinas.
Crece la preocupación por el futuro de los cristianos en Tierra Santa
Líderes cristianos locales y representantes eclesiales llevan tiempo alertando sobre el deterioro de las condiciones de vida en la región, marcado por restricciones de movimiento, crisis económica, inseguridad y frecuentes operaciones militares.
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Diversas Iglesias presentes en Tierra Santa han advertido además del progresivo éxodo de cristianos palestinos, una tendencia que amenaza con reducir todavía más la presencia histórica cristiana en los lugares vinculados a los orígenes del cristianismo.
La violencia alcanza uno de los principales símbolos del cristianismo
La expansión de las operaciones militares hacia grandes núcleos cristianos como Belén es una prueba más de que la inestabilidad en Cisjordania ya no afecta únicamente a zonas aisladas, sino también a lugares de enorme importancia espiritual para millones de cristianos.
Mientras continúan las tensiones en la región, muchos cristianos locales temen que la presión política, económica y social siga acelerando el vaciamiento progresivo de las comunidades cristianas históricas de Tierra Santa.