Tarragona celebra el bicentenario de las Carmelitas de la Caridad Vedruna

Tarragona celebra el bicentenario de las Carmelitas de la Caridad Vedruna
Foto: Arzobispado de Tarragona

Las comunidades de Carmelitas de la Caridad Vedruna presentes en la archidiócesis de Tarragona celebraron este miércoles el bicentenario de la fundación de la congregación, nacida del carisma de santa Joaquina de Vedruna y dedicada especialmente a la educación, la atención a los enfermos y el servicio a los más necesitados.

Según informó el Arzobispado de Tarragona, la celebración tuvo lugar en la iglesia del Sagrado Corazón del Colegio Vedruna de Tarragona y fue presidida por el arzobispo Joan Planellas, acompañado por sacerdotes, religiosas, miembros de la comunidad educativa y numerosos fieles.

Una congregación nacida junto a la Eucaristía y los pobres

Al inicio de la celebración, la hermana Dolors Tribó recordó los orígenes de la congregación, cuando santa Joaquina de Vedruna entregó “la última moneda que tenía a los pobres” y reunió en su casa a las nueve jóvenes con las que comenzó la comunidad.

Tribó subrayó que aquella primera comunidad nació “en torno al pan y el vino de la Eucaristía”, impulsada por la fraternidad, la entrega generosa y el deseo de llevar la Buena Nueva especialmente a los más pobres.

“Educar es una forma de amar”

Durante la homilía, monseñor Joan Planellas destacó que la congregación celebra “doscientos años de vida”, una historia que sigue presente en las escuelas y comunidades Vedruna.

El arzobispo agradeció a tantas religiosas que han entregado su vida con discreción y amor al proyecto de santa Joaquina, tanto en la educación como en la atención a los enfermos y en la vida parroquial.

Planellas recordó además que santa Joaquina comprendió algo “muy sencillo y profundo”: que educar es una forma de amar. En ese sentido, defendió que la escuela cristiana debe ayudar a cada persona a descubrir que su vida tiene valor y que nadie sobra, desde la luz del mensaje de Jesucristo.

“Todo por amor, nada por la fuerza”

Al final de la Eucaristía, la provincial de Europa de la congregación, la hermana M. Gracia Gil, agradeció la vida compartida por tantas personas vinculadas a la familia Vedruna.

La religiosa recordó que el legado de santa Joaquina exige hoy personas capaces de “amar y servir con alegría” para seguir transformando el mundo.

“Todo por amor, nada por la fuerza”, resumió, evocando el espíritu que ha guiado durante dos siglos la misión de las Carmelitas de la Caridad Vedruna.

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