La Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios reunirá del 25 al 27 de mayo en Madrid a los vicarios y delegados diocesanos responsables del acompañamiento sacerdotal. El encuentro abordará las «fragilidades» del ministerio y lo que han denominado «vocación de cristal».
Las jornadas, que llevan por lema «El cuidado de la vocación presbiteral en una Iglesia de comunión y para la misión», congregarán a los responsables diocesanos encargados del seguimiento al clero en sus respectivas diócesis. El objetivo declarado es reflexionar sobre el cuidado de la vocación sacerdotal, la fraternidad entre presbíteros y los desafíos que afronta actualmente el ministerio ordenado.
La apertura correrá a cargo de Mons. Jesús Pulido Arriero, obispo de Coria-Cáceres y presidente de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, junto a Mons. Jesús Vidal Chamorro, obispo de Segovia y presidente de la Subcomisión para los Seminarios. Será el arzobispo Luis Argüello, presidente de la CEE, quien ofrezca las dos ponencias principales del primer día, centradas en el papel de los sacerdotes como «ministros al servicio de una Iglesia de comunión y misión».
«Vocación de cristal» y fragilidades del ministerio
La segunda jornada estará dedicada a ofrecer lo que los organizadores denominan «recursos para una vivencia sana del ministerio sacerdotal». Intervendrán dos psicoterapeutas vinculados a instituciones jesuitas: Miguel Ruiz Prada, sacerdote de Palencia y miembro del equipo de vida religiosa y sacerdotal de la UNINPSI (Universidad Pontificia Comillas), y Adrián López Galindo, jesuita y director de la Escuela de Formadores de Salamanca.
Este último abordará específicamente la cuestión de la «vocación de cristal» y las fragilidades presentes en el ministerio sacerdotal, una expresión que alude a la percepción de vulnerabilidad o inconsistencia en algunas vocaciones contemporáneas.
El encuentro concluirá el miércoles 27 con un intercambio de experiencias diocesanas sobre acompañamiento sacerdotal y un diálogo abierto entre los participantes.
La convocatoria se enmarca en un contexto de creciente preocupación episcopal por la situación del clero diocesano en España, marcada por el envejecimiento del presbiterio, la escasez de vocaciones y los casos de abandono del ministerio, realidades que las diócesis afrontan con recursos muy desiguales.