Dos sacerdotes asesinados por el comunismo serán beatificados en República Checa: «Transformaron la prisión en un altar»

Dos sacerdotes asesinados por el comunismo serán beatificados en República Checa: «Transformaron la prisión en un altar»

La Iglesia beatificará el próximo 6 de junio a los sacerdotes checos Jan Bula y Václav Drbola, asesinados por el régimen comunista en la antigua Checoslovaquia tras ser víctimas de montajes policiales, torturas y falsas confesiones obtenidas bajo presión.

La figura de ambos mártires fue recordada este martes en una conferencia organizada por la embajada de la República Checa ante la Santa Sede, donde el cardenal Michael Czerny destacó que los dos sacerdotes supieron “transformar el oscuro odio y el frío del patíbulo en el lugar de su encuentro definitivo con el Señor”.

Condenados por delitos que no cometieron

Según recordó Vatican News, Jan Bula y Václav Drbola fueron detenidos entre 1951 y 1952 durante la persecución comunista contra la Iglesia católica impulsada por el régimen instaurado en Checoslovaquia tras la Segunda Guerra Mundial.

Ambos sacerdotes fueron acusados de participar en el llamado “caso Babice”, un atentado contra dirigentes comunistas utilizado por la policía secreta como excusa para desatar una dura represión contra el clero y los fieles católicos.

La acusación se construyó mediante falsos testimonios, manipulaciones y confesiones forzadas obtenidas tras violentos interrogatorios y torturas.

Jan Bula fue arrestado el 30 de abril de 1951 y condenado a muerte pese a encontrarse ya encarcelado cuando se produjo el atentado del que se le acusaba. Fue ahorcado el 20 de mayo de 1952 en la prisión de Jihlava.

Václav Drbola sufrió un destino similar. Arrestado también mediante engaños y acusado de los mismos hechos, fue ejecutado el 3 de agosto de 1951.

“No fue fanatismo, sino amor”

Durante su intervención, el cardenal Czerny insistió en que el martirio de ambos sacerdotes no fue consecuencia de un fanatismo ideológico, sino de una entrega total a Cristo y a la Iglesia.

“No fue una muerte buscada por fanatismo, sino una vida ofrecida por amor”, afirmó el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El purpurado recordó especialmente la serenidad con la que ambos afrontaron la prisión y la muerte, incluso después de sufrir humillaciones, aislamiento y violencia psicológica.

Según explicó, la fuerza de los dos sacerdotes no provenía de una resistencia humana extraordinaria, sino de una vida profundamente unida a la oración, a la Eucaristía y a la confianza en Dios.

Mártires del comunismo olvidados durante décadas

Durante décadas, la memoria de muchos sacerdotes perseguidos por el comunismo en Europa del Este quedó silenciada o relegada al ámbito privado debido a la presión de los regímenes ateos impuestos tras la guerra.

La beatificación de Jan Bula y Václav Drbola vuelve ahora a poner el foco sobre aquella persecución sistemática contra la Iglesia católica, especialmente intensa en países como Checoslovaquia, Hungría, Polonia o Rumanía.

El cardenal Czerny afirmó que el testimonio de ambos sacerdotes demuestra que “ninguna violencia puede sofocar la vida de Dios” en quienes permanecen fieles a Cristo.

“Convirtieron el tribunal en un púlpito”

Uno de los momentos más impactantes de la conferencia llegó cuando el prefecto vaticano describió cómo ambos sacerdotes transformaron incluso el proceso judicial y la prisión en un testimonio de fe.

“Transformaron el tribunal en un púlpito y la prisión en un altar”, afirmó.

El cardenal añadió que el régimen comunista pretendía destruir la fe del pueblo checo eliminando a sus sacerdotes, pero terminó convirtiéndolos en semilla de nuevos cristianos.

La beatificación del próximo junio reconocerá oficialmente el martirio de dos sacerdotes que, en medio de la persecución, rechazaron renegar de su fe y mantuvieron hasta el final una fidelidad absoluta a Cristo y a la Iglesia.

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