El cardenal José Cobo presidirá la ordenación diaconal de diez jóvenes en Madrid, entre ellos varios conversos y un profesor de 55 años que dejó las aulas tras preguntarse qué hacía «dándoles inglés cuando lo que necesitan es sed de Dios».
La catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá este sábado 23 de mayo, a las 19:00 horas, la ordenación diaconal de diez seminaristas del Seminario Conciliar de Madrid. La celebración, presidida por el arzobispo de la capital, supone el primer grado del sacramento del Orden para estos candidatos, que conforman la promoción que ingresó durante la pandemia de 2020.
Entre los ordenandos destacan historias de conversión adulta, alejamientos prolongados de la fe y retornos marcados por el sufrimiento. Álvaro Simón, de 31 años, llegó a Madrid desde Zaragoza para cursar un máster y acabó ingresando en el Seminario tras años de discernimiento. Sus comienzos fueron «rocosos»: el verano del desconfinamiento falleció su padre. «El sufrimiento experimentado en carne propia ha sido la asignatura que me ha preparado para acompañar el sufrimiento de los demás», reconoce.
Otro de los candidatos, Álvaro Solé, vivió alejado de la Iglesia tras la muerte de una hermana. Su punto de inflexión llegó, paradójicamente, el día que perdió su empleo: escuchó el Evangelio del joven rico —«Vende todos tus bienes, ven y sígueme»— y decidió dar el paso. En un detalle singular, su padre será ordenado diácono permanente apenas un mes después, el 20 de junio.
Conversiones familiares y vocaciones de madurez
Alfonso Blanco tampoco creció en un hogar practicante, pero la conversión de su madre en 2013, cuando él tenía doce años, transformó a toda la familia. En la oración comenzó a surgir insistentemente la palabra «sacerdote». La Virgen María, explica, le ayudó a comprender que «ser sacerdote es ayudar a Jesús a la salvación de las almas».
«En la sociedad de hoy la gente necesita encontrarse con un Dios que perdona, que ha venido a salvarnos, no a condenarnos»
El caso más llamativo es el de Óscar Jesús Conceja, que recibirá el diaconado a los 55 años. Profesor de inglés en un colegio público, un día se vio «como frente a un espejo» ante sus alumnos: «¿Qué hago dándoles inglés cuando lo que necesitan en realidad, lo que tienen es sed de otra cosa, de eternidad, de Dios?». No considera la suya una vocación tardía, sino que Dios lo tenía que «cocer a fuego lento»: «Hay guisos como yo que tardan más en hacerse».
Los diez ordenandos —a quienes la archidiócesis presenta como «los diáconos del Papa», por coincidir su formación con el Jubileo— han completado sus años de seminario en un periodo marcado por la pandemia, el confinamiento y, en varios casos, por duelos familiares que han forjado su vocación al servicio del sufrimiento ajeno.
Fuente: Archidiócesis de Madrid