La comunidad cisterciense del monasterio de Santa María de Huerta ha elegido este miércoles al padre Francisco Rivera como nuevo abad del histórico cenobio soriano, poniendo fin a los 31 años de gobierno abacial del padre Isidoro, quien ha presentado su dimisión.
La noticia fue comunicada por la propia comunidad monástica a través de una breve nota en la que se informa de que el nuevo abad nació en Granada el 28 de julio de 1979, ingresó en Huerta en 2007, realizó su profesión solemne en 2013 y fue ordenado sacerdote en 2018. Hasta ahora desempeñaba el cargo de prior del monasterio.
Uno de los grandes monasterios cistercienses de España
El monasterio de Santa María de Huerta, situado en la provincia de Soria, fue fundado en el siglo XII y constituye una de las grandes casas históricas de la Orden del Císter en la Península.
La comunidad nació inicialmente en 1142 bajo impulso del rey Alfonso VII y quedó definitivamente establecida en Huerta en 1162, vinculada a la expansión cisterciense promovida desde Claraval bajo la influencia de san Bernardo.
A lo largo de los siglos, el monasterio se convirtió en un importante foco espiritual, cultural y económico de Castilla, acumulando una notable influencia en la vida religiosa y social de la región.
Un monasterio marcado por la historia de España
La historia de Santa María de Huerta refleja además las grandes convulsiones sufridas por la vida religiosa en España durante los últimos siglos. Como tantos otros monasterios, fue gravemente afectado por la desamortización del siglo XIX, que obligó a la expulsión de los monjes y dejó el edificio prácticamente abandonado durante décadas.
La vida monástica no se restauró hasta el siglo XX, cuando regresó una nueva comunidad cisterciense que recuperó progresivamente la vida litúrgica y espiritual del monasterio.
Continuidad monástica en tiempos de secularización
La elección del padre Francisco Rivera se produce en un contexto complejo para la vida contemplativa en Europa occidental, marcado por el envejecimiento de muchas comunidades y la disminución de vocaciones.
Pese a ello, Santa María de Huerta continúa siendo una de las comunidades monásticas más estables del panorama cisterciense español y mantiene una intensa vida litúrgica centrada en la celebración coral del Oficio Divino y la tradición espiritual benedictina.