El nuevo director general de los Legionarios de Cristo, el padre Carlos Gutiérrez, se refirió al proceso de renovación emprendido por la congregación tras la intervención de la Santa Sede y ha asegurado que uno de los principales aprendizajes de estos años ha sido afrontar con realismo la propia historia de la institución. Así lo expresó en una entrevista concedida a Alfa y Omega tras ser elegido en febrero para dirigir la congregación durante los próximos seis años.
El sacerdote mexicano reconoció que recibió el nombramiento con una mezcla de gratitud, sorpresa y sentido de responsabilidad, consciente de que deberá guiar a una congregación formada por más de 1.300 sacerdotes y religiosos en formación.
“No pongas trabas a lo que Dios quiere de ti”, confesó que pensó tras resultar elegido durante el Capítulo General.
La renovación iniciada tras la intervención de Benedicto XVI
En la entrevista, Gutiérrez recordó que el proceso de renovación de los Legionarios comenzó de manera decisiva en 2009, cuando Benedicto XVI ordenó una visita apostólica a la congregación tras el escándalo provocado por la doble vida de su fundador, Marcial Maciel.
Posteriormente, el Papa nombró al cardenal Velasio De Paolis como delegado pontificio para dirigir una profunda reforma institucional.
El nuevo director general explicó que los distintos Capítulos Generales celebrados desde entonces han buscado redefinir el carisma, aprobar nuevas constituciones y revisar la formación interna de la congregación.
Según afirmó, todo este proceso se ha vivido “como una invitación de Dios a la conversión personal e institucional”.
“Hemos aprendido sobre nuestra historia, misión e identidad”, señaló Gutiérrez, asegurando que la congregación ha intentado afrontar el pasado “con una mirada crítica, reflexiva y desde la esperanza”.
“Cristo es el centro”
El nuevo superior de los legionarios insistió en que el principal desafío de la congregación no es organizativo ni administrativo, sino espiritual.
En este sentido, subrayó que el cristocentrismo sigue siendo el núcleo de la espiritualidad legionaria y advirtió contra el riesgo de reducir la vida religiosa a criterios de eficacia o gestión.
“Los retos principales no son ni la eficiencia pastoral, ni una administración eficaz, ni multiplicar las acciones pastorales. Si no nos centramos en Cristo, perdemos nuestro verdadero horizonte”, afirmó.
Gutiérrez destacó además que durante estos años los Legionarios se han sentido acompañados por la Iglesia y mencionó expresamente el apoyo recibido de Benedicto XVI, Francisco y León XIV.
“Hemos experimentado el cariño maternal de la Iglesia que nos ha acogido, limpiado las heridas y animado a seguir adelante”, aseguró.