El Senado francés vuelve a frenar la ley de eutanasia impulsada por Macron

El Senado francés vuelve a frenar la ley de eutanasia impulsada por Macron

El Senado francés volvió a bloquear esta semana el proyecto de ley promovido por el Gobierno de Emmanuel Macron para introducir el suicidio asistido y la eutanasia en Francia, en medio de una creciente oposición política, médica y religiosa que denuncia el grave cambio moral y antropológico que supondría normalizar la eliminación deliberada de enfermos y ancianos.

La cámara alta francesa rechazó por segunda vez el núcleo central de la ley, evidenciando la profunda división que existe en Francia ante una iniciativa presentada por sus defensores como una ampliación de derechos, pero considerada por sus detractores como una peligrosa ruptura con los principios básicos de protección de la vida humana.

El Senado rechaza el corazón de la ley

El lunes por la noche, los senadores votaron contra el artículo principal del proyecto, el que establecía el supuesto “derecho” al suicidio asistido. La medida fue rechazada por 151 votos frente a 118, provocando la caída del texto en la cámara alta.

No obstante, el Senado sí aprobó otro apartado destinado a reforzar los cuidados paliativos, con 325 votos favorables frente a 18 en contra. La decisión reflejó la posición de muchos senadores que consideran que la respuesta al sufrimiento no debe ser provocar la muerte del paciente, sino garantizar una atención médica y humana adecuada hasta el final de la vida.

Hasta ahora, el proyecto acumula dos aprobaciones en la Asamblea Nacional —la cámara baja francesa— y dos rechazos en el Senado, de composición más conservadora y centrista.

Macron quiere sacar adelante la ley antes del verano

El Gobierno francés pretende aprobar definitivamente la ley antes del receso parlamentario de julio. Para lograrlo, podría conceder la decisión final a la Asamblea Nacional, donde el texto cuenta con más apoyos.

Sin embargo, la oposición conservadora reclama que una cuestión de tal trascendencia moral sea sometida directamente a consulta popular. El líder del partido Los Republicanos (LR), Bruno Retailleau, pidió la convocatoria de un referéndum al considerar que se trata de una “grave cuestión antropológica”.

“Un texto tan fundamental debe beneficiarse de un mínimo de consenso”, declaró el dirigente conservador, quien alertó además del clima de presión que este tipo de legislaciones puede generar sobre ancianos, enfermos y personas vulnerables.

Retailleau advirtió que muchas personas podrían terminar preguntándose si no son “una carga” para sus familias o para la sociedad, uno de los argumentos más repetidos por quienes se oponen a la eutanasia en Europa.

Crece el temor a una deriva contra los más débiles

El senador Francis Szpiner, también miembro de Los Republicanos y contrario a la ley, aseguró haber reunido más de 195 firmas parlamentarias para intentar impulsar un procedimiento de referéndum de iniciativa compartida.

El proyecto permitiría a personas con enfermedades terminales o incurables solicitar medicación letal para acabar con su vida. Aunque en principio el paciente debería administrársela a sí mismo, la ley contempla que pueda hacerlo un profesional sanitario cuando el enfermo no sea capaz.

Actualmente, el texto establece cinco requisitos: ser mayor de edad, dar un consentimiento libre e informado, padecer una enfermedad incurable con pronóstico vital comprometido, sufrir dolores resistentes a los tratamientos y residir de forma estable en Francia para evitar el denominado “turismo de la muerte”.

La ley también incluye la objeción de conciencia para médicos y sanitarios, aunque obligándoles a derivar al paciente a otro profesional dispuesto a practicar el procedimiento.

La Iglesia denuncia una “ruptura antropológica”

La Iglesia católica francesa ha intensificado su oposición al proyecto de Macron. Días antes del debate parlamentario, el obispo Marc Aillet, de Bayona, Lescar y Olorón, envió una carta a su diócesis en la que calificó la iniciativa como “extremadamente grave”.

El prelado denunció que la legalización del suicidio asistido supondría una “ruptura antropológica” destinada a abolir la prohibición de matar sobre la que se ha construido históricamente la convivencia social.

Aillet alertó especialmente del riesgo que correrían los pacientes más pobres, vulnerables o abandonados, quienes podrían sentirse empujados hacia la eutanasia por miedo a convertirse en una carga económica, familiar o social.

Los cuidados paliativos, alternativa real frente a la eutanasia

El obispo francés insistió en que la verdadera respuesta al sufrimiento humano no es provocar la muerte del paciente, sino reforzar los cuidados paliativos, todavía insuficientes en Francia pese a las leyes aprobadas en los últimos años.

“Casi todos los pacientes tentados por el suicidio asistido o la eutanasia abandonan esa idea cuando reciben atención adecuada en unidades de cuidados paliativos”, afirmó Aillet.

La Conferencia Episcopal Francesa ya había defendido en enero que los cuidados paliativos constituyen “la única respuesta verdaderamente eficaz” ante las situaciones difíciles del final de la vida.

“Una atención adecuada hace desaparecer casi siempre las peticiones de muerte entre los enfermos terminales”, señalaron entonces los obispos franceses, antes de resumir su postura con una frase contundente: “No se cuida la vida dando la muerte”.

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