Covadonga será nuevamente el destino de cientos de peregrinos que emprenderán la marcha el próximo 25 de julio desde la Catedral de Oviedo, en la que será ya la VI Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad – España.
Este modelo de peregrinación está inspirado en la tradicional Peregrinación de Pentecostés de París a Chartres (Notre-Dame de Chrétienté), con más de 40 años de historia y que este año contará con alrededor de 20.000 peregrinos. En los últimos años han sido varios los países que han puesto en marcha iniciativas similares: Argentina (2010), España (2021), Reino Unido, Portugal (2025) e Italia (2026).

La elección de Covadonga como fin del camino no es casual. Allí donde comenzó la Reconquista de España con la ayuda de la Santísima Virgen, se busca empezar una reconquista espiritual de nuestra patria, teniendo como objetivo la restauración del orden social cristiano.
Este evento —explican los organizadores— tiene un carácter penitencial, marcado por su misma naturaleza: casi 100 km a pie recorridos en tres días, durmiendo en tiendas de campaña y sin acceso a comodidades. El peregrino sabe que no va de vacaciones, sino a ofrecer estos sufrimientos —y también las alegrías— por la Iglesia, especialmente en la persona del Santo Padre, y por España.
Los peregrinos se organizan en capítulos, que son grupos de peregrinos que responden a una realidad natural: una parroquia, un grupo de jóvenes, un apostolado… Cada peregrino, pues, camina y acampa con su capítulo.
Este año participarán 40 capítulos: 29 españoles y 11 extranjeros, provenientes de muy diversas partes del mundo, como Francia, México, Australia o Polonia.

Los organizadores animan también a asistir a quienes aún no conozcan ningún capítulo, y les invitan a ponerse en contacto a través de la página web para recibir orientación sobre qué capítulo puede adaptarse mejor a ellos.
La marcha no es meramente una actividad deportiva, sino un continuo echar la vista a Dios, haciéndolo presente a través del rezo completo del santo rosario y la lectura de las meditaciones, que vendrán recogidas en el Libro del Peregrino y que este año versarán sobre la virtud de la fe.
Además, la peregrinación contará con la presencia de alrededor de 50 sacerdotes, distribuidos por los diferentes capítulos, que estarán disponibles para escuchar confesiones o para dar consejo espiritual a quien lo necesite. Los que no puedan confesarse en el camino, podrán hacerlo durante la santa misa, momento en el que también habrá sacerdotes disponibles.
El punto central de cada jornada será la santa misa solemne, celebrada según el usus antiquior (misal de 1962) del Rito Romano. El canto gregoriano resonará en las montañas asturianas durante las misas de campaña. Al anochecer, habrá también un tiempo de adoración eucarística en el silencio y la luz tenue del campamento.

La organización anuncia como novedad una nueva modalidad de inscripción para esta edición. A la ruta completa y la ruta de familias (entre 10 y 14 km al día) se suma la «minirruta», pensada para familias con niños menores de 6 años, cuyos aproximadamente 4 km diarios se podrán recorrer con carritos de bebé.
Las inscripciones para participar en la Peregrinación podrán realizarse entre el 15 de mayo y el 15 de julio, aunque los organizadores animan a inscribirse cuanto antes para facilitar la preparación logística. Las inscripciones de voluntarios, sin embargo, están abiertas desde el lunes de Pascua, ya que se necesita un gran número de ellos para el buen desarrollo del evento.