Más de 430.000 peregrinos procedentes de los cinco continentes participaron en las celebraciones de la gran peregrinación internacional de mayo en el Santuario de Fátima, marcada este año por un fuerte llamado a vivir el mensaje de la Virgen en la vida cotidiana y llevarlo al mundo como una misión concreta de esperanza, reconciliación y paz.
Durante la misa internacional celebrada el 13 de mayo ante unos 180.000 fieles reunidos en el Recinto de Oración de la Cova da Iria, el patriarca de Lisboa, monseñor Rui Valério, insistió en que Fátima no puede reducirse a un simple lugar de devoción o peregrinación espiritual, sino que debe convertirse en un impulso misionero para transformar la sociedad.
“Fátima no es un punto de llegada. Fátima es un punto de envío”, afirmó el prelado en la homilía, según informó el propio Santuario de Fátima.
Un llamado a llevar el mensaje de Fátima al mundo
El patriarca portugués exhortó a los peregrinos a traducir la experiencia espiritual vivida en el santuario en gestos concretos de vida cristiana. “No basta admirar Fátima. Es necesario vivir Fátima. No basta encender una vela. Hay que convertirse en luz”, afirmó.
Monseñor Rui Valério pidió a los fieles llevar esperanza “a los desanimados”, reconciliación “donde hay división” y paz “donde existe violencia”, insistiendo en que la paz mundial no depende únicamente de acuerdos políticos, sino de una auténtica conversión interior del hombre.
“El cristiano no lleva al mundo solo palabras. Lleva una luz recibida. Lleva un corazón transformado”, señaló el patriarca de Lisboa, quien describió Fátima como “una escuela de transformación interior”.
El presidente de la peregrinación subrayó además que todo lo vivido en la Cova da Iria —la oración, el silencio, la conversión o la reconciliación— debe trasladarse a la vida diaria, a las familias, al trabajo, a las escuelas y a las relaciones humanas.
El ejemplo de los santos pastorcitos
Coincidiendo con el noveno aniversario de la canonización de san Francisco y santa Jacinta Marto, el patriarca recordó el ejemplo de los pequeños videntes de Fátima para mostrar cómo Dios puede servirse de la sencillez y la disponibilidad de un alma para transformar el mundo.
“Cuando Dios encuentra un corazón disponible, una pequeña llama puede iluminar el mundo entero”, afirmó.
Ante la multitud congregada en el santuario, el patriarca de Lisboa insistió también en la fraternidad como uno de los mensajes centrales de Fátima para el tiempo actual.
“La humanidad solo encontrará la paz cuando redescubra nuevamente que es una familia”, dijo. “Aquí nadie es extranjero. Aquí nadie está solo. Aquí todos somos hijos acogidos por la misma Madre”.
El Papa León XIV recordó Fátima desde Roma
La celebración tuvo además un eco especial en Roma. Durante la audiencia general de este miércoles, el Papa León XIV recordó la festividad litúrgica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima y dirigió unas palabras a los peregrinos reunidos en la Cova da Iria.
Según recogió el Santuario de Fátima, el Pontífice destacó que la presencia de miles de peregrinos procedentes de todo el mundo constituye “un signo de la necesidad de consuelo, unidad y esperanza de los hombres de nuestro tiempo”.
Un aniversario marcado por san Juan Pablo II
La eucaristía del 13 de mayo estuvo también marcada por el recuerdo del atentado contra san Juan Pablo II, del que se cumplen 45 años. Durante la celebración fue utilizado el cáliz que el pontífice polaco regaló al Santuario de Fátima.
En otro de los momentos más emotivos de la peregrinación, durante la adoración eucarística se dirigió una palabra especial a los enfermos presentes en la Cova da Iria y a quienes seguían la celebración desde sus hogares.
La hermana Inês Vasconcelos, de la Congregación de las Siervas de Nuestra Señora de Fátima, animó a unir el sufrimiento personal al de Cristo “por la paz y la salvación del mundo”, recordando las palabras de sor Lucía sobre el Inmaculado Corazón de María como “refugio, guía y fuerza”.
Por su parte, el obispo de Leiria-Fátima, monseñor José Ornelas, pidió finalmente a los peregrinos llevar el mensaje de Fátima “a las casas, a las comunidades cristianas, a la Iglesia y al mundo”, destacando que María “no distingue entre nacionales y extranjeros” y llama a construir “un mundo más humano, marcado por el amor de Jesús, la justicia, la fraternidad y la paz”.