La salida del vicario general de Salamanca enfrenta versiones opuestas sobre el clima en la curia

La salida del vicario general de Salamanca enfrenta versiones opuestas sobre el clima en la curia

La dimisión de Tomás Durán como vicario general de la diócesis de Salamanca ha provocado un cruce de versiones entre informaciones aparecidas en medios eclesiales y la respuesta oficial del obispo José Luis Retana. Mientras algunas fuentes apuntaban a un clima de tensión y desgaste dentro de la curia salmantina, el prelado ha salido públicamente a negar que existiera una ruptura de confianza o división interna.

La renuncia de Durán, aceptada ya por el obispo, fue adelantada por Religión Confidencial, que citaba fuentes diocesanas según las cuales durante los últimos meses se habría producido un creciente malestar dentro de la curia y entre parte del clero de Salamanca.

Según la información difundida, dos reglamentos impulsados durante la etapa de Tomás Durán como vicario general habrían generado contestación interna. Uno de ellos afectaba a la organización económica de la diócesis y fue interpretado por algunos sacerdotes como una concentración de competencias en torno a la Vicaría General. Otro texto relacionado con el funcionamiento interno de la curia también habría provocado críticas por considerarse excesivamente intervencionista.

Retana niega “un clima de división”

Tras la difusión de estas versiones, la diócesis de Salamanca publicó un comunicado firmado por el obispo José Luis Retana en el que rechaza tajantemente la existencia de un deterioro interno.

El prelado afirma que las informaciones sobre un supuesto “clima de desconfianza y división” responden únicamente a “la apreciación personal de alguna persona” y asegura que “en ningún momento se ha debilitado la confianza ni la relación con el obispo”.

Retana quiso además despejar “cualquier tipo de duda o rumor” sobre su relación con Tomás Durán, insistiendo en que el sacerdote “ha contado y cuenta con la confianza y el afecto del obispo”.

En el comunicado, el obispo agradece expresamente el trabajo desarrollado por quien ha sido su principal colaborador durante los últimos años y subraya que su labor “ha sido una ayuda valiosa para el obispo y un bien para toda la diócesis”.

Reconocimiento a la trayectoria pastoral de Tomás Durán

El comunicado diocesano pone también el acento en la trayectoria pastoral de Tomás Durán y en su cercanía con sacerdotes, religiosos y laicos de la diócesis.

Retana destaca especialmente “su capacidad de escucha y de diálogo con los sacerdotes y con los distintos equipos de las delegaciones diocesanas”, así como el tiempo dedicado a visitar parroquias, comunidades religiosas e instituciones.

Tomás Durán nació en El Bodón (Salamanca) en 1956 y fue ordenado sacerdote en 1983. A lo largo de más de cuatro décadas de ministerio ha desempeñado distintas responsabilidades pastorales y formativas dentro de la diócesis salmantina.

Entre 2004 y 2018 ejerció como vicario de pastoral durante el episcopado de Carlos López, etapa en la que impulsó iniciativas como la Asamblea Diocesana celebrada entre 2014 y 2016 o las Semanas de Pastoral.

Desde abril de 2023 ocupaba el cargo de vicario general de Salamanca, compatibilizando esa responsabilidad con la atención pastoral de varias parroquias y con la coordinación del Catecumenado de Adultos no bautizados.

Una salida que deja interrogantes en la diócesis

Aunque el obispo ha querido cerrar públicamente cualquier especulación sobre conflictos internos, la salida del vicario general ha generado atención dentro de la diócesis debido al peso que Tomás Durán tenía en la estructura de gobierno salmantina.

Por el momento, la diócesis no ha anunciado quién asumirá la Vicaría General tras la marcha de Durán.

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