La Asociación Católica de Propagandistas afronta una de las elecciones internas más relevantes de los últimos años. Alfonso Bullón de Mendoza no podrá volver a presentarse a la presidencia después de haber agotado los dos mandatos previstos por los Estatutos, que fijan una duración de cuatro años para el cargo y sólo permiten una reelección. Bullón fue elegido presidente en 2018 y reelegido en 2022, de modo que la Asamblea convocada para julio abrirá necesariamente una nueva etapa en la institución.

La convocatoria de la V Asamblea General Extraordinaria ya está en marcha. Según el documento firmado por el propio Bullón de Mendoza, la elección tendrá lugar el sábado 18 de julio de 2026, en segunda convocatoria, en el Colegio Mayor Universitario de San Pablo, en la calle Isaac Peral número 58 de Madrid. La sesión comenzará con una misa a las 11:00 horas, la mesa electoral se constituirá a las 11:45 y la elección del presidente está prevista para las 12:00. La proclamación del nuevo presidente figura en el orden del día para las 13:30. El plazo para presentar candidaturas expira el 18 de junio de 2026 a las 19:00 horas.
Según ha podido saber este medio, por ahora se han presentado tres nombres para suceder a Bullón: José Masip, Rafael Rodríguez-Ponga y Raúl Mayoral. La carrera se plantea, de entrada, como una disputa entre continuidad, reorientación institucional y capacidad de influencia interna de cara al nuevo reparto de poder.
José Masip aparece como la opción más continuista. Actual vicepresidente de la ACdP, fue elegido para ese cargo en 2019 y es un hombre con largo recorrido dentro de la casa: ha formado parte de distintos patronatos vinculados al CEU, a la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria y a la Universitat Abat Oliba CEU, además de haber tenido responsabilidades en el centro de Castellón. Su candidatura es interpretada en sectores internos como la vía natural para preservar el legado de Bullón y mantener el actual equilibrio de poder en las obras de la Asociación.
Rafael Rodríguez-Ponga representa otro perfil. Propagandista, académico y gestor institucional, su trayectoria está marcada también por una clara dimensión política. Fue diputado del Grupo Popular por Madrid y Cáceres, portavoz de Cultura en el Congreso y miembro de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular antes de incorporarse a la Secretaría General del Instituto Cervantes. Esa trayectoria alimenta la lectura interna de que su candidatura se situaría en una clave más próxima al PP y a una visión más política de la presencia pública de la ACdP.
El tercer nombre es Raúl Mayoral. Antiguo director general de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, ex secretario general y figura con vínculos antiguos en la institución, Mayoral se presenta públicamente como partidario de abrir una “nueva etapa” y de reforzar la vida asociativa. En la ACdP, sin embargo, su candidatura despierta fuertes recelos en algunos sectores, que no le atribuyen opciones reales de victoria y la interpretan más bien como un movimiento táctico: medir fuerzas, hacerse visible y situarse en condiciones de negociar con quien resulte elegido, especialmente de cara a una eventual secretaría general.
La elección no se limita a un relevo orgánico. El presidente de la ACdP ostenta también la presidencia de las obras de la Asociación, entre ellas la Fundación Universitaria San Pablo CEU, el Colegio Mayor Universitario San Pablo, la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria y el periódico El Debate. La propia ACdP destacó en 2022 que durante el primer mandato de Bullón se había impulsado la dimensión pública de la entidad mediante el relanzamiento de El Debate y campañas nacionales de comunicación.
Ese es precisamente uno de los puntos que más inquietud genera: la continuidad del proyecto de El Debate tal y como está concebido hoy. La cabecera fue relanzada en 2021 por la ACdP como un proyecto vinculado a su historia y a sus valores fundacionales, bajo la dirección de Bieito Rubido y con la intención declarada de defender una mirada católica en la vida pública.
La sucesión de Bullón determinará, por tanto, mucho más que el nombre del próximo presidente. En juego está la orientación futura de la ACdP, el peso de sus distintas familias internas y el grado de continuidad de una etapa marcada por la expansión pública de la Asociación, la consolidación del CEU como gran obra educativa y el papel creciente de El Debate como instrumento de influencia en el espacio mediático y político español.