Sacerdotes y religiosas del sur del Líbano denuncian una crisis humanitaria tras meses de ataques israelíes

Sacerdotes y religiosas del sur del Líbano denuncian una crisis humanitaria tras meses de ataques israelíes

Mientras la atención internacional se concentra en Gaza y en las tensiones regionales con Irán y Hezbollah, las comunidades cristianas del sur del Líbano continúan atrapadas en una guerra que ha devastado aldeas enteras, obligado a miles de familias a abandonar sus hogares y dejado a numerosas localidades sin agua, electricidad ni atención sanitaria.

Así lo relatan sacerdotes y religiosas entrevistados por La Nuova Bussola Quotidiana, en un testimonio que pone rostro humano a una crisis que sigue agravándose pese al alto el fuego oficialmente vigente entre Israel y el Líbano.

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“Las familias necesitan dinero para poder resistir”

El padre Charles, párroco de la localidad melquita de Yaroun, explicó al medio italiano que buena parte de los habitantes cristianos desplazados se encuentran actualmente repartidos entre pequeñas aldeas del sur o refugiados en la región del Monte Líbano, cerca de Beirut.

El sacerdote describió una situación extremadamente precaria en pueblos como Ain Ebel, Rmeish y Debel, donde continúan las restricciones militares, los daños materiales y la destrucción de infraestructuras básicas.

En Debel, por ejemplo, los residentes solo pueden acceder con autorización israelí y el pueblo se ha quedado sin agua ni electricidad después de la destrucción de los paneles solares que alimentaban el sistema hidráulico local.

Aunque siguen llegando ayudas humanitarias, el párroco advirtió de que las necesidades económicas son ya desesperadas.

“Las familias han perdido también su trabajo. Hoy necesitan más ayuda financiera que cajas de alimentos”, afirmó.

Aldeas vaciadas y población desplazada

Según el relato del sacerdote, muchas familias cristianas abandonaron definitivamente sus casas después de los nuevos bombardeos registrados desde marzo, cuando volvió a intensificarse la ofensiva israelí en el sur del país.

Las zonas fronterizas siguen siendo escenario de operaciones militares y evacuaciones forzadas. En algunas localidades, los habitantes han tenido que abandonar barrios enteros por órdenes emitidas por el ejército israelí ante la proximidad de posiciones vinculadas a Hezbollah.

El resultado ha sido un nuevo éxodo interno que afecta tanto a cristianos como a musulmanes chiíes de la región.

Religiosas católicas atrapadas entre los bombardeos de Beirut

La situación tampoco es mejor en la periferia sur de Beirut. Sor Therese, religiosa salvatoriana, explicó que su congregación vive prácticamente bajo amenaza permanente debido a los ataques israelíes sobre la llamada dahiye, bastión histórico de Hezbollah.

La religiosa aseguró que las órdenes de evacuación emitidas por el portavoz árabe del ejército israelí son ya casi diarias en algunos sectores de la capital libanesa.

“Nuestra escuela y nuestra casa están continuamente amenazadas”, lamentó.

Más de 2.700 muertos desde el inicio de la ofensiva

Según cifras del Ministerio libanés de Salud Pública citadas por el medio italiano, la ofensiva israelí ha dejado ya 2.727 muertos y más de 8.400 heridos en todo el país.

El dato más inquietante para las autoridades libanesas es que centenares de víctimas se han producido incluso después de la entrada en vigor del último acuerdo de alto el fuego.

Mientras las negociaciones diplomáticas continúan sin resultados claros, las comunidades cristianas del sur del Líbano sobreviven entre desplazamientos, destrucción y una creciente sensación de abandono internacional.

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