El organismo de vigilancia financiera del Vaticano registró en 2025 un aumento de los informes sobre actividades sospechosas, según el último informe anual de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), publicado el 30 de abril.
El documento cifra en 78 los reportes de actividades sospechosas durante 2025, frente a los 43 registrados finalmente en 2024 tras una revisión a la baja. La mayoría —73— procedieron del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el único ente financiero bajo supervisión directa del organismo.
Más controles y mayor flujo de notificaciones
La ASIF atribuye el incremento a la mejora de los procedimientos internos del IOR tras una inspección específica realizada en 2024, así como al impacto de los acontecimientos extraordinarios vividos por la Iglesia en 2025, entre ellos el Año Jubilar y la transición papal.
Según el informe, el volumen de notificaciones se sitúa “en línea con las expectativas” y con la evolución del sistema tras la fase de estabilización del año anterior. Además, se detecta una menor incidencia de operaciones relacionadas con el uso de efectivo, en paralelo a la reducción de los flujos financieros que atraviesan el Estado vaticano.
En términos de calidad, el organismo subraya que los estándares se mantienen estables. En 2025 se remitieron 16 informes a la Oficina del Promotor de Justicia, consolidando la proporción de casos que derivan en investigación judicial.
Operaciones suspendidas y control del sistema
El informe recoge tres operaciones suspendidas durante el año por un valor total de 522.000 euros, frente a las dos registradas en 2024. Estas medidas forman parte del sistema preventivo que la ASIF presenta como eje central de su actividad.
En paralelo, se registraron 196 declaraciones de entrada de efectivo por valor de 13,6 millones de euros y 328 salidas por 5,1 millones, dentro del control de movimientos transfronterizos.
Refuerzo de la cooperación internacional
Uno de los aspectos más destacados del informe es el incremento de la cooperación internacional. En 2025 se produjeron 35 intercambios de información con unidades financieras extranjeras, en un contexto en el que la dimensión global de los riesgos financieros exige una coordinación cada vez más estrecha.
El documento también señala un aumento significativo de las comunicaciones con organismos internos del Vaticano, con un crecimiento del 65% en entradas y del 31% en salidas, reflejando un sistema más integrado entre las distintas autoridades.
La ASIF destaca además el fortalecimiento de las relaciones con organismos internacionales y la preparación ante el próximo ciclo de evaluación del comité Moneyval del Consejo de Europa, clave en la supervisión de los estándares financieros.
Transparencia y misión institucional
Desde Vatican News, la lectura oficial del informe subraya la “solidez” del sistema de vigilancia financiera y su contribución a la transparencia, la fiabilidad y la sostenibilidad del sector económico de la Santa Sede.
El organismo insiste en que su labor no solo responde a criterios técnicos, sino que está vinculada a la misión de la Iglesia, especialmente en el apoyo a transferencias internacionales hacia zonas donde la acción humanitaria y misionera resulta esencial, a menudo en contextos financieros frágiles.
El contexto: reformas y tensiones en el IOR
The Pillar subraya que la publicación del informe coincidió con la salida de Jean-Baptiste de Franssu como presidente del IOR tras doce años en el cargo. En una entrevista concedida a Le Pèlerin, el exresponsable describió el estado de la institución a su llegada en 2014 como marcado por una grave falta de profesionalidad y por resistencias internas a la reforma.
Durante su mandato, el IOR afrontó una profunda reestructuración tras décadas de escándalos financieros. De Franssu recordó episodios clave como su negativa en 2019 a autorizar un préstamo de 150 millones de euros a la Secretaría de Estado en el caso del inmueble de Londres, decisión que acabó desencadenando una de las investigaciones más relevantes de los últimos años.
Un sistema aún bajo escrutinio
El aumento de reportes no implica necesariamente un deterioro del sistema, pero sí confirma que las finanzas vaticanas siguen bajo estrecha vigilancia. Mientras la Santa Sede presenta los datos como resultado de controles más eficaces, la experiencia reciente muestra que la transparencia financiera sigue siendo un ámbito sensible y en evolución dentro del Vaticano.