Al menos 29 muertos en Nigeria tras un ataque yihadista que reaviva la preocupación por la persecución de cristianos

Al menos 29 muertos en Nigeria tras un ataque yihadista que reaviva la preocupación por la persecución de cristianos

Al menos 29 personas murieron en un ataque perpetrado por combatientes vinculados al Estado Islámico en el noreste de Nigeria, en un nuevo episodio de violencia que refleja la persistente inseguridad en el país y la vulnerabilidad de la población civil, especialmente en zonas donde viven comunidades cristianas. Según informa Tribune Chrétienne, el asalto tuvo lugar en la noche del 27 de abril en el pueblo de Guyaku, en el estado de Adamawa.

Hombres armados irrumpieron en la localidad y abrieron fuego contra los habitantes sin distinción, dejando un elevado número de víctimas. La acción fue reivindicada posteriormente a través de un mensaje difundido en Telegram, aunque no se ha confirmado qué facción concreta estuvo implicada. En esa región opera con especial intensidad la filial del Estado Islámico en África Occidental (ISWAP), junto a otros grupos armados.

Una violencia enquistada en el norte del país

Lo ocurrido en Guyaku no es un hecho aislado. Forma parte de una dinámica de ataques que se prolonga desde hace más de dos décadas en el norte de Nigeria, donde la presencia de grupos yihadistas, bandas armadas y conflictos locales ha generado una situación de inestabilidad crónica.

El gobernador del estado de Adamawa, Ahmadu Umaru Fintiri, visitó la zona tras la masacre y condenó lo sucedido, anunciando medidas para reforzar la seguridad. Sin embargo, este tipo de respuestas institucionales no ha logrado frenar la repetición de ataques contra la población civil.

Secuestros y ataques a menores, una amenaza creciente

La inseguridad se extiende también a otras regiones del país. Ese mismo día, en el estado de Kogi, en el centro de Nigeria, un grupo armado atacó un orfanato y secuestró a 23 menores. Quince fueron rescatados posteriormente, mientras que ocho siguen desaparecidos.

Aunque en este caso no hubo reivindicación, los secuestros de estudiantes y niños se han multiplicado en los últimos años, convirtiéndose en una de las principales formas de violencia en el país, tanto por motivos económicos como estratégicos.

Persisten los ataques pese a las operaciones militares

El gobierno nigeriano sostiene que mantiene operaciones contra los grupos armados con apoyo internacional, incluyendo asesoramiento de Estados Unidos. Sin embargo, la continuidad de ataques como el de Guyaku pone en cuestión la eficacia de estos esfuerzos.

En este contexto, las comunidades cristianas siguen figurando entre las más afectadas, en un escenario donde la violencia no remite y donde amplias zonas del país permanecen fuera de un control efectivo por parte del Estado.

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