Fernández prepara un decreto de cisma ante las posibles consagraciones de la FSSPX en julio

Fernández prepara un decreto de cisma ante las posibles consagraciones de la FSSPX en julio

El Vaticano se prepara para declarar un cisma si la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) consagra nuevos obispos sin mandato pontificio el próximo 1 de julio en Écône. El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), el cardenal Víctor Manuel Fernández, tiene ya listo un decreto para responder a ese escenario, mientras Roma organiza también una respuesta pastoral para acoger a quienes abandonen la Fraternidad.

Rorate Caeli adelanta el plan de Roma

En los últimos días se ha ido filtrando información sobre la posible respuesta del DDF sobre las consagraciones en Écône. La primera señal llegó el 25 de abril. El portal Rorate Caeli, citando fuentes romanas, informó de que el papa León XIV habría decidido aplicar la llamada “jurisprudencia de 1988” en caso de que se produzcan las consagraciones.

Según esa información, ya estaría preparado un decreto similar al promulgado entonces por el cardenal Bernardin Gantin tras las ordenaciones realizadas por Marcel Lefebvre. El documento que declaró la excomunión automática (ipso facto) de los obispos implicados y calificó el acto como cismático, instando a los fieles a no adherirse.

Rorate Caeli añadía además que no estaba previsto un encuentro previo entre el Papa y el superior general de la FSSPX, el padre Davide Pagliarani, lo que apuntaba a un escenario sin mediación inmediata.

Spuntoni confirma que Roma ya contempla el cisma

Al día siguiente —domingo del Buen Pastor— el obispo Bernard Fellay, ex superior general de la Fraternidad, reconoció en la homilía que la excomunión es un escenario altamente probable.

“No quiero ser profeta, pero estoy bastante seguro de que hay una enorme probabilidad de que todos ustedes, nosotros incluidos, seamos excomulgados, declarados en cisma”, afirmó Fellay ante los fieles, señalando que Roma ya ha expresado públicamente su postura.

El prelado interpretó esta situación en clave espiritual, afirmando que la Fraternidad está llamada a ser “un signo de contradicción”, identificando esa contradicción con la cruz y llamando a los fieles a asumir las consecuencias.

Advertencias oficiales: Roma habla de “ruptura de la comunión”

En paralelo, la Santa Sede ya había dejado clara su posición en términos doctrinales. Tras la reunión entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el superior general de la FSSPX, se advirtió que la ordenación de obispos sin mandato pontificio implicaría una “ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma)”, con graves consecuencias para la Fraternidad.

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Confirmación del decreto: ya está preparado

El mismo domingo Nico Spuntoni, periodista de Il Giornale, confirmó que el cardenal Víctor Manuel Fernández ya tiene preparado un decreto para declarar el cisma si se llevan a cabo las consagraciones. Asegura además, que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe “está ya preparado para un escenario de cisma” y que, aunque Roma ha sido “flexible” en las negociaciones, ahora se percibe una clara intención de responder con firmeza.

El periodista también subraya que no está claro el alcance de las sanciones. No ha podido confirmar si la eventual excomunión afectará únicamente a los obispos implicados o si podría extenderse a otros miembros de la Fraternidad, por lo que evita confirmar los rumores sobre medidas generalizadas.

Preparativos pastorales ante una posible fractura

A las voces que han informado sobre este hecho se suma la periodista Diane Montagna, quien agrega la dimensión pastoral al movimiento de la Santa Sede. Según las fuentes citadas, el Vaticano no solo prepara una respuesta disciplinaria, sino también mecanismos para acoger a los sacerdotes y fieles que no deseen permanecer en la Fraternidad tras una eventual ruptura.

Un escenario cada vez más definido

Todo parece indicar que las consagraciones previstas para el 1 de julio son consideradas en Roma como un desenlace probable, hasta el punto de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe tiene ya preparada su respuesta y trabaja en paralelo en medidas pastorales para sus consecuencias.

Si ese paso se materializa, la Santa Sede responderá previsiblemente con una declaración formal de cisma y sanciones canónicas, siguiendo el precedente de 1988. La Iglesia se acerca a un nuevo punto de inflexión en la compleja relación entre Roma y la Fraternidad fundada por Marcel Lefebvre.

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