El Ayuntamiento de Barcelona planea eliminar del callejero el nombre de San José de Calasanz de una de sus plazas, sustituyéndolo por el de “Plaza de las tortugas”, en una decisión que refuerza la línea política del consistorio orientada a eliminar referencias cristianas del espacio público.
Una estrategia para eliminar la tradición cristiana
Según informa Aciprensa, desde su llegada al poder en junio de 2023, el alcalde Jaume Collboni ha impulsado una política sistemática de retirada de nombres vinculados a la fe católica en la ciudad.
Las primeras medidas afectaron a calles como Santa Magdalena, Santa Ana, Santa Rosa y Santa Ágata, marcando el inicio de una estrategia sostenida que cuenta con el respaldo del partido secesionista Junts per Catalunya.
De santos a figuras ideológicas
La sustitución de referencias cristianas no se limita a eliminarlas, sino que en algunos casos implica reemplazarlas por figuras de carácter ideológico. Es el caso de la Plaza Urquinaona, cuyo nombre —ligado al obispo José María Urquinaona— ha sido sustituido por el del anarquista y masón Francisco Ferrer y Guardia.
La intención de eliminar ahora el nombre de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías, confirma la continuidad de esta política, que afecta a figuras clave de la historia religiosa y educativa.
Denuncian un “laicismo radical” contra la fe
El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha denunciado que estas decisiones responden a un plan con “un objetivo laicista radical que busca eliminar la religión, en especial la cristiana, del ámbito público”.
La organización ha lanzado una campaña para exigir al Ayuntamiento que detenga estas actuaciones, que considera dirigidas a borrar la identidad histórica de la ciudad.
Además, alerta de otras iniciativas en marcha, como el intento de cambiar el nombre de unos jardines dedicados al sacerdote Jacinto Verdaguer para ocultar su condición clerical, o la retirada de una cruz en el parque del Turó de la Peira.