El cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo) y presidente de la SECAM (Sínodo de Conferencias Episcopales de África y Madagascar), ha valorado positivamente el reciente viaje del Papa León XIV a África, destacando su impacto tanto en el plano eclesial como social. En declaraciones recogidas este 23 de abril, el arzobispo subrayó que la visita ha situado al continente africano en el centro de la atención de la Iglesia.
Según explicó, el viaje ha sido percibido como un gesto de confianza del Pontífice hacia África, lo que, a su juicio, implica también una responsabilidad para los fieles del continente. “El Papa ha venido hasta nosotros, lo que significa que confía en nosotros”, señaló, añadiendo que esa confianza debe traducirse en un compromiso concreto por parte de la Iglesia local.
Un mensaje centrado en la dignidad y la transformación interior
Ambongo destacó que, a lo largo de su recorrido, León XIV insistió en cuestiones como la libertad, la igualdad y la dignidad de la persona humana. Subrayó además la necesidad de que estos mensajes no queden en el plano teórico, sino que produzcan una transformación real en la vida de los fieles y de las comunidades.
En este sentido, el cardenal señaló que ahora corresponde a la Iglesia en África acoger esas palabras y hacerlas fructificar en la vida social y eclesial.
Llamado a profundizar en la fe católica
Junto a los aspectos sociales, Ambongo puso el acento en la dimensión espiritual del viaje. Según explicó, el Papa ha invitado a los fieles a profundizar en su fe, no solo como una identidad cultural, sino como una vivencia auténtica del cristianismo.
El purpurado insistió en la importancia de que los católicos africanos vivan su fe con coherencia, en un contexto en el que conviven múltiples confesiones religiosas.
África en el centro de la Iglesia
Para el cardenal Ambongo, el viaje de León XIV ha tenido también un valor simbólico al situar a África en un lugar destacado dentro de la Iglesia universal. Según afirmó, esta visita ha contribuido a reforzar el sentido de pertenencia y la responsabilidad de los católicos africanos en la misión de la Iglesia.